Ari Aster tenía un as bajo la manga para 2025 y era diseccionar la sociedad gringa con el filo de una oscurísima sátira, película que refleja lo retorcido que habita en Estados Unidos.
Ari Aster tenía un as bajo la manga para 2025 y era diseccionar la sociedad gringa con el filo de una oscurísima sátira, película que refleja lo retorcido que habita en Estados Unidos.
Si este es el comienzo del fin, la película sólo eleva las expectativas de cara a los próximos tramos de la historia, gracias a visuales alucinantes y una historia que no se queda corta en acción o emotividad.
Darren Aronofsky, aunque muy diferente a Requiem por un Sueño, Madre! o La Ballena, apuesta esta vez por una película mucho más accesible y entretenida.
No será lo que los fanáticos del horror esperan. Pero al menos apuesta por ser una adaptación distinta del clásico.
Alex Garland, en conjunto con el ex Navy Seal Ray Mendoza, navegan los horrores de conflictos bélicos recientes con impactante precisión y los ingredientes necesarios para reducir el espectáculo y elevar el relato de una terrible experiencia.
Wes Anderson ofrece una historia que sigue deslumbrando en lo visual, pero que comienza a causar dudas sobre el atractivo de su tramas.
Ryan Coogler se supera a sí mismo utilizando magníficamente el mito del chupasangre para un exámen histórico de la raza negra.
La peor pesadilla de los padres se hace realidad en esta miniserie que termina siendo extraordinaria tanto a nivel técnico, interpretativo y de guión.
Cuando se quiere emocionar de verdad, la exploración de la mente humana en circunstancias extremas arroja sabias y conmovedoras películas como ésta.
Escapa de lo que usualmente se ve en materia de animación, para surgir como una verdadera joya del cine.