Es un vaivén inestable que lucha entre atractivos visuales, horrores surreales, situaciones que no encuentran conexión y un guion pobre que intenta desesperadamente amarrar todo.
Es un vaivén inestable que lucha entre atractivos visuales, horrores surreales, situaciones que no encuentran conexión y un guion pobre que intenta desesperadamente amarrar todo.
No es buena porque te hace llorar, es buena por la delicadeza en la artesanía de su manufactura. Solo resta agradecer estar en la misma línea de tiempo en que una directora como Chloé Zhao está haciendo cine. Aunque nos deje con el corazón apretado.
Logra brillar por conjugar tanto horror, como drama y gracia. Tiene momentos horripilantes, así como también profundamente impactantes y sinceros. Ahora sólo hay altas expectativas para el cierre de esta trilogía.
Una película veraniega en toda su ley. Quiere combinar terror, con una pizca de gore, gente hermosa tomando decisiones estúpidas y la amenaza de un animal doméstico a merced de incontrolables impulsos asesinos. ¿Qué puede fallar?
Si no estás acostumbrado al terror de bajo presupuesto, encontrarás que este insulto es imperdonable. Es esa putrefacción cinematográfica que nos encanta de vez en cuando. ¿Es tan mala que es buena? Eso lo debe juzgar cada espectador.
La fórmula es conocida, también los resultados: la película se ajusta a lo que los fans esperan, pero dista de ser una adaptación deslumbrante.
Es un tremendo espectáculo. Expande el universo. Pero muchos pasajes se sienten repetitivos y eso le resta a una película que es más como un puente, antes que una historia con cierre autoconclusivo.
Hay que tener el corazón destrozado para hacer una película como ésta. Aquí hay unas cuántas palabras sobre la más reciente entrega del alabado director Jafar Panahi, la ganadora de Cannes 2025.
La justificación de que está hecha para los fans ya ni siquiera sirve como argumento, cuando el resultado es severamente deficiente y hasta aburrido.
Edgar Wright no aburre , pero sí se nota indeciso. Drama social, comedia liviana, acción familiar algo subida de tono. Cumple con entretener, pero que se aleja con fuerza de convertirse en algo memorable.