Hay motivaciones, hay drama, la trama descansa fuertemente en lo científico, pero no olvida que el foco siempre tiene que estar en las emociones, para lograr conectar. Sin duda, una de las mejores películas que veremos en 2026.
Hay motivaciones, hay drama, la trama descansa fuertemente en lo científico, pero no olvida que el foco siempre tiene que estar en las emociones, para lograr conectar. Sin duda, una de las mejores películas que veremos en 2026.
Una secuela que sale airosa al darle continuidad a todo lo que se estableció en la película original. El material nuevo juega sobre las mismas reglas, manteniendo la gracia, lo repulsivo y una protagonista carismática que no se rinde ante nada.
A pesar de las contradicciones que genere en la cabeza del espectador, la entrega de Josh Safdie consigue esbozar este relato de una manera tan convincente, prolija y atractiva, que es imposible dejar de verla o no tener el anhelo de repetírsela una vez que termina.
El mensaje más valorable, sincero y a la vez despiadado de la película es: nadie vendrá a salvarte, tienes que sobrevivir por las tuyas. Lo nuevo de Sam Raimi habla del desequilibrio y el abuso de poder en las estructuras jerarquizadas de lo laboral, también de la fortaleza femenina y la fragilidad masculina, pero el director logra retratarlo con su talento especial para el humor y el horror.
El calvario que propone la representante de España para los Oscar 2026 da para intensos debates. A veces es cine contemplativo, a veces de suspenso y horror. También tiene de lo experimental. Lo cierto es que está construida sobre bases que exigen la inmersión del espectador, entregando una experiencia ante la que es imposible quedar indiferente.
Es un vaivén inestable que lucha entre atractivos visuales, horrores surreales, situaciones que no encuentran conexión y un guion pobre que intenta desesperadamente amarrar todo.
No es buena porque te hace llorar, es buena por la delicadeza en la artesanía de su manufactura. Solo resta agradecer estar en la misma línea de tiempo en que una directora como Chloé Zhao está haciendo cine. Aunque nos deje con el corazón apretado.
Logra brillar por conjugar tanto horror, como drama y gracia. Tiene momentos horripilantes, así como también profundamente impactantes y sinceros. Ahora sólo hay altas expectativas para el cierre de esta trilogía.
Una película veraniega en toda su ley. Quiere combinar terror, con una pizca de gore, gente hermosa tomando decisiones estúpidas y la amenaza de un animal doméstico a merced de incontrolables impulsos asesinos. ¿Qué puede fallar?
Si no estás acostumbrado al terror de bajo presupuesto, encontrarás que este insulto es imperdonable. Es esa putrefacción cinematográfica que nos encanta de vez en cuando. ¿Es tan mala que es buena? Eso lo debe juzgar cada espectador.