DIECED LA NOCHE DEL ESPANTAPAJAROS - DIECED RELOADED

Reseña de Die’Ced, La Noche del Espantapájaros: Partimos el año con cochinadas…

Sí, partimos el año con cochinadas de terror. Cine  B excretando un aroma maloliente a Cine Z que se coló en la cartelera mainstream quién sabe cómo. Mérito de su descarado director Jeremy Rudd claramente, quien ganó tracción en el mundo independiente con el cortometraje Die’Ced en 2023, el que ahora cuenta con su propio remake / expansión de bordes más pulidos, aunque manteniéndose con un tufillo experimental.

Ambientada en los años 80’s, narra la historia del asesino Benny, quien escapa de un manicomio la noche de Halloween. Su alboroto con la máscara de un espantapájaros convierte a Seattle en una pesadilla empapada de sangre, con una joven inocente en la mira.

Nada de complejos conjuros narrativos o grandes progresiones dramáticas. Rudd presenta a su encarnación del mal y va a lo suyo: sangre, mutilaciones más bien gratuitas y torturas absurdas.

No hay cultivación de atmósferas, los diálogos rozan lo ridículo cuando no hacen crecer la mitología en torno al asesino, los personajes no tienen claro ni siquiera si quieren ir a una fiesta o no y la explosión de una violencia injustificada que es la energía que fluye en las venas de esta película.

Eso sí, hay que reconocer una evidente mejoría entre el cortometraje original y la película que nos convoca. Los primeros 20 minutos extras le dan un nuevo sentido a la trama, sobre todo por la conexión que tienen con una revelación que se hace hacia el final. Así mismo, cuenta con mejores transiciones visuales en su montaje, el libreto expone más contexto y su edición de sonido es considerablemente mejor que los abruptos cortes y la música excesiva del primer esfuerzo. Jeremy Rudd algo aprendió, eso se nota, tal como lo dijo en el review 10/10 de su propia película que hizo en IMDb (sí, reseñó su producción, porque el descaro de este cineasta no se remite sólo a lo que filma. -insertar risas sarcásticas-).

Otro detalle digno de reconocimiento es el diseño del villano. La gratuidad de la concepción de su atuendo es tan azarosa como brutal. El maquillaje funciona incluso aunque el asesino silencioso esté ultra trillado. Lo que pasa es que necesita de una mejor historia y definitivamente un guión más contundente.

Si no estás acostumbrado al terror de bajo presupuesto, encontrarás que este insulto es imperdonable. Quizás sea la peor grosería que te escupan en la cara, considerando que recientemente tuvimos un estreno en cartelera cuyo presupuesto bordeó los 400 millones de dólares y se veía espectacular.

Pero esto apunta hacia otro lado. Quiere ser -sospechosamente- más Terrifier que Avatar. Juega más en el mundo de Winnie The Pooh: Blood and Honey, antes que en los campos elitistas del alabado terror elevado. Esto es sucio y desenfrenado. Die’Ced: La Noche del Espantapájaros o Die’Ced: Reloaded -su obsceno título original- es cochina. Esa putrefacción que nos encanta de vez en cuando. ¿Es tan mala que es buena? Eso lo debe juzgar cada espectador. Pero ya sabemos que Art El Payaso abrió la puerta para que este cine se encaminara hacia las carteleras comerciales, y todas esas otras que vinieron después entraron sin pedir permiso y trajeron consigo a este espantapájaros… No por nada Die’Ced ya tiene una secuela en marcha.

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