BAILARINA - BALLERINA

Reseña de Bailarina: Ana de Armas hace arder el mundo ¡y nos gusta!

El mundo de John Wick se expande con Bailarina, donde Ana de Armas interpreta a una asesina entrenada en las tradiciones de los Ruska Roma.

Esto podría haber sido un desastre, pero afortunadamente no lo es. Podría ser el spin off que se aprovechara del pánico e intentara ordeñar el éxito de una gran saga de acción cinematográfica; pero a pesar de tener al protagonista principal del universo que la alberga, logra defenderse por sí misma.

Y es que en sus imperfecciones se encuentra su mayor fortaleza, porque asistimos a la historia de origen de otra figura de la Ruska Roma, esa organización que forja asesinos y protectores en la que se edificó el mito de John Wick. Pero a diferencia de este último, ella optar por adentrarse en este mundo para conseguir lo que quiere, y sus objetivos son desvergonzadamente claros.

Así nos encontramos con un personaje en su periodo formativo, que comete errores, se distrae y recibe golpizas, en coreografías de combate irregulares que están perfectamente planificadas para evidenciar esa falta de experiencia. La protagonista en un comienzo parece torpe e insegura, y el espectador podrá pensar que lo engañaron, que esto no es como lo que prometió la franquicia de Keanu Reeves con cada una de sus entregas. Pero está equivocado. Con el correr del metraje, Eve McCarro va cobrando personalidad, perfeccionando sus habilidades y heredando a las audiencias unas cuantas secuencias de acción que definitivamente son sólo el inicio de una gloriosa trayectoria.

Len Wiseman no es un director que se caracterice por obras sobresalientes en materia de acción, pero aquí logra defenderse, descansando en los responsables de desarrollar el universo de Wick. Además, cuenta con un guión tan simple como en las películas originales, pero efectivo en sus componentes como para darle sentido de instinto primitivo a una venganza que hace estallar a esa fuerza de la naturaleza que es Ana de Armas, quien se pone al servicio de hacer acrobacias, dar palizas e inflamar la pantalla con su presencia.

Avanzados los minutos, la entrega se preocupa de ofrecer el pan y circo que el público espera y De Armas se luce cultivándolo. Te obliga a que lo pases bien, mientras reparte hachazos, revienta mandíbulas con granadas, reparte explosiones sangrientas sin remordimientos y hace arder el mundo. Literal.

Valorable es que la película se centre en las secuencias de alta carga cinética y en los diálogos precisos para mover la trama, mientras no hipersexualiza la imagen de la actriz principal con planos detalles de sus rasgos físicos en cámara lenta, como suele pasar en este género. Nada de eso. El mundo sabe que Ana de Armas es bonita, pero esa belleza aquí no está al servicio de una explotación pictórica noventera.

El foco está en la historia del personaje, la masacre que desata y cómo da rienda suelta a sus emociones para ejecutar su revancha. Lo que no le quita que la fotografía la haga lucir bien: hay una escena con espadas, con De Armas a contra luz y con una casa quemándose como telón de fondo que es para aplaudir, mientras le inyecta más adrenalina de cara al remate. Es la hermosura de la violencia en el género de la acción.

El gran problema que tiene Bailarina es que la vara quedó tan alta con John Wick, que esta película se siente apropiada para la protagonista, pero queda corta en relación a las otras 4 producciones. Esto, claro está, en términos de escala, no en cuanto a entretención.

Aunque por otro lado, queda todo convenientemente amarrado para una inminente secuela y que así Eve McCarro crezca con sus propios méritos en una saga de vendetta personal. Porque queda pendiente una exploración más profunda con ella del postulado sobre que en este universo hay reglas, pero también consecuencias.

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