La Trampa (Trap)

Reseña de La Trampa: Un thriller de ritmo y encanto inestable

En La Trampa, un padre y su hija adolescente asisten a un concierto de pop, donde se dan cuenta de que están en el centro de una trama oscura y siniestra.

Al contrario de lo que ocurre en otras películas del director M. Night Shyamalan, el principal giro de la trama aquí ya está revelado. En el tráiler se avisaba que el buen padre que lleva a su hija al concierto de su ídola es el asesino al que las autoridades buscan acorralar en el evento. Lo interesante aquí es presenciar cómo se resuelve el entuerto en que el villano se ve sumergido.

Con un ejército de policías al acecho, el asesino en serie debe eludir la encerrona que le tienden y para eso recurre a los artilugios más improbables para conseguirlo. Hay algunas maniobras que parecen inverosímiles, en otras monta situaciones incómodas y su habilidad para evitar la captura habla del talento de un psicópata albergado en mentiras y engaños desesperados.

Lo cierto es que la premisa es buena, es atractiva. Eso sí, funcionaría mejor si fuese un festival en vez de un concierto. Es que difícilmente tanta gente andaría deambulando en los pasillos, ayudando a camuflar al asesino, mientras la artista principal se encuentra en el escenario. No se trata de una o dos personas que van al baño, compran comida o contestan un teléfono; ¡son miles los desinteresandos en la presentación por la que pagaron por ver! El escenario entonces se vuelve poco creíble. Es más un clip promocional de la hija del director, la actriz y cantante Saleka Shyamalan, antes que una hazaña de suspenso cinematográfico.

Más allá de eso y aún así, Shyamalan se las ingenia para generar momentos estresantes en la persecución del sospechoso. Incluso a pesar de un guión que en su primera mitad es más bien flojo, inundado de diálogos hasta vergonzosos y que incorpora personajes más bien caricaturescos. Muchas de las sensaciones turbulentas e inquietantes que provoca tienen que ver con el uso de primeros planos frontales de los protagonistas, como si le hablaran directamente al espectador, increpándolo.

Con la identidad del protagonista expuesta, el camino a la resolución cobra más fuerza. Sin querer revelar mucho de lo que ocurre, es la segunda mitad de la entrega lo que la defiende de ser una debacle. En ese tramo de la historia, Shyamalan goza de más libertad y puede demostrar sus capacidades para elevar la tensión e incluso impregnar la atmósfera con tintes más lúgubres.

Mucho ayuda que hacia el final de la producción Josh Hartnett demuestre porqué fue reclutado para el papel titular. El hombre cambia radicalmente para evidenciar la verdadera personalidad de su personaje, pasando de parlamentos insignificantes y aborrecibles, a un modo tremendamente agresivo y amenazante.

La Trampa no es un desastre como se ha querido proclamar desde la prensa estadounidense. Es más bien un thriller de ritmo y encanto inestable, que falla al escoger sus locaciones pero goza de gran potencial en las interpretaciones sobre todo de parte de Hartnett y de Allison Pill, a pesar de reducido minutaje que ella tiene en pantalla. Se trata de una película que es más directa en sus planteamientos y menos pretenciosa en sus secretos, lo que es suficiente para sostener la atención del espectador.

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