Romper el Círculo (It Ends With Us)

Reseña de Romper el Círculo: Cuando lo idílico da un oscuro giro

En Romper el Círculo (It Ends with Us),  Lily cree haber encontrado el amor verdadero con Ryle, pero tras un incidente doloroso afloran traumas del pasado y debe decidir si sólo el amor salvará su matrimonio, incluso cuando su primer amor regresa.

Hay múltiples razones por las que ésta película podría fallar, partiendo porque su presentación tiene que ver con las cursilerías inherentes al género romántico; pero logra salir a flote entre las apuestas románticas del montón, al dar un viraje hacia una faceta más dramática.

Aquí se echa mano a esos diálogos idealizados, manoseados e improbables en medio de un encuentro fortuito, para hacer evolucionar el vínculo de los protagonistas. Miradas coquetas de por medio, atractivos actores en los roles principales y movimientos de sensualidad como coreografiados para hipnotizar la mirada del espectador; son los elementos que se esgrimen en el inicio de la historia. Es que más de alguno ha jugado al flirteo imprevisto de consecuencias inesperadas que, cuando se observa a la distancia, sin duda genera situaciones que elevan el pudor y la vergüenza.

Pero todo es parte del juego… Frases para el bronce que se suceden una tras otra y por más sobreactuadas que parezcan, en la atmósfera que propone la película inevitablemente funcionan. Es la ley del affaire.

Eso sí, si es que al punto en que la conquista surte efecto, el espectador aún no está convencido con lo que ve, la inyección de un triángulo amoroso ciertamente busca detonar todo el arsenal a mano para ponerle picante a este romance. El melodrama se activa.

Sin embargo, el giro está en cómo lo idílico da un oscuro giro para sumergirse en los traumas olvidados. La indagación en las heridas pasadas da paso a la exploración de una problemática muy actual y presente transversalmente en la sociedad: la violencia doméstica.

La entrega se inclina más por insinuar las agresiones, antes que ser explícita en su retrato. Optando por la sutileza en su tono para volverse más digerible entre un público más amplio e incluso para quienes han padecido algún tipo de maltrato físico, psicológico o emocional.

Romper el Círculo aprovecha muy bien el montaje y la edición como para que incluso el espectador dude sobre las acciones del abusador, instalándose tras la óptica de quien padece la manipulación y la subyugación. ¿Fue realmente un accidente? ¿Fue efectivamente un ataque? Los interrogantes son evidentes e incómodas.

La forma en que se plantea el panorama va generando la incertidumbre, al mismo tiempo que detona una cierta sensación de compasión por el ser iracundo y dañado que habita la vida de la víctima. Es el arma de doble filo que presenta la entrega, el villano carismático que genera emociones contradictorias.

Aunque la trama de Romper el Círculo va descansando en una seguidilla de coincidencias, como válvulas de escape para un guión que dista de ser complejo; en su mensaje sobre la condena a la violencia doméstica no hay dobles lecturas. Quizás lo melosa que es al principio puede ahuyentar a algunos, pero sus retratos de una masculinidad tóxica al acecho y las consecuencias de los daños psicológicos con tratamientos pendientes hacen que valga la pena verla.

— Si estás viviendo violencia doméstica o eres testigo y necesitas orientación puedes llamar al teléfono 1455 del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género. Es anónimo, gratuito y atiende todos los días las 24 horas. También puedes comunicarte al 149, el Fono Familia de Carabineros. —

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