Fede Álvarez alimenta su nueva película con el terror a lo desconocido y el aislamiento en el espacio, mientras rinde homenaje a la popular saga del agresivo extraterrestre.
Fede Álvarez alimenta su nueva película con el terror a lo desconocido y el aislamiento en el espacio, mientras rinde homenaje a la popular saga del agresivo extraterrestre.
El sensacionalismo y el morbo alimentan una trama que tiene tanto de comentario crítico sobre la TV como también para ser una sólida apuesta en el género del terror.
Una secuela que logra elevar los niveles de ansiedad y temor al mismo punto y más allá que sus antecesoras.
El panorama de la narrativa cinematográfica mejora bastante en una secuela que es simplemente brutal al momento de desatar su faceta más slasher.
Una buena atmósfera de incómodas incógnitas se ve opacada por incoherencias del remate.
Si querías salir horrorizado del cine, ésta es la receta. Después de esto, vas a querer expiar el pecado de haber visto esta película.
Se trata de una especie de remake-precuela que, si bien no es sobresaliente, sus ideas sustanciales están bien impregnadas a lo largo del metraje.
Los fans de las apuestas de terror de fines de los 90’s y principios de los 2000 gozarán con la nostalgia que invoca este mazo de cartas.
Las buenas intenciones no son suficientes para una trama que se desmorona al mostrar descaradamente sus falencias.
Los directores de Ready or Not y Scream V lo vuelven a hacer, al dar con una atractiva propuesta en torno la figura mitológica.