Funciona a la perfección como retrato de maldad humana insensible, indolente, que desprecia a su diferente y lo utiliza como opio para las masas.
Funciona a la perfección como retrato de maldad humana insensible, indolente, que desprecia a su diferente y lo utiliza como opio para las masas.
No es la típica producción de Blumhouse y termina entregando una delirante recompensa para resolver el misterio que vale la pena ver.
Pintaba prometedora por su trama y el talento involucrado, pero termina siendo un proyecto sin alma para las producciones sobre espionaje.
Una historia que se cuece en los diálogos, con un estilo incomparablemente atractivo. Muy bien por Soderbergh.
No apta para quienes busquen estímulos explícitos, es más bien para aquellos que esperan una historia de espectros diferente.
El suspenso y el misterio cobran fuerza gracias a las actuaciones, las visuales y la música, pero la gracia de Dios se acaba por un secreto revelado demasiado pronto.
Hecha por fans para fans, esta película es de difícil acceso para el público masivo que no esté abierto a un pequeño cuento de terror conducido por el agente paranormal.
Se vende como una cosa pero es otra. Quiere abarcar mucho, pero sin rematar. Anna Kendrick aún debe pulir su faceta de directora.
El director M. Night Shyamalan opta por una historia más directa y menos misteriosa, cuyo atractivo radica en lo que rodea al evento musical central.
Apuntando cuestionamientos a los más diversos ámbitos de la sociedad, la película resalta mensajes que se refuerzan con la actuación de la siempre soberbia Mia Goth.