Hay que tener el corazón destrozado para hacer una película como ésta. Aquí hay unas cuántas palabras sobre la más reciente entrega del alabado director Jafar Panahi, la ganadora de Cannes 2025.
Hay que tener el corazón destrozado para hacer una película como ésta. Aquí hay unas cuántas palabras sobre la más reciente entrega del alabado director Jafar Panahi, la ganadora de Cannes 2025.
La justificación de que está hecha para los fans ya ni siquiera sirve como argumento, cuando el resultado es severamente deficiente y hasta aburrido.
Edgar Wright no aburre , pero sí se nota indeciso. Drama social, comedia liviana, acción familiar algo subida de tono. Cumple con entretener, pero que se aleja con fuerza de convertirse en algo memorable.
Con la magia de su encanto en el frente y centro de la acción, pero sin ser tan emocionante como la primera por su necesidad de acoplarse a la historia universalmente reconocida sobre Oz.
No eleva las apuestas. Sólo las mantiene. Y después de verla, sólo te deja pensando en que el único momento durante el que la franquicia tuvo una verdadera identidad como historia, propuesta visual, estética y de entretenimiento fue sólo en la primera película.
Terror gótico para sorprenderse, perturbarse, encariñarse y emocionarse. Guillermo Del Toro recurre a la oscuridad del relato de Mary Shelley para mostrarnos un rayo de sol que ilumina la vida. Así de simple.
Lynne Ramsay ofrece una mirada devastadora a la desconexión emotiva, el egoísmo y el individualismo. Jennifer Lawrence sólo eleva su reputación como el núcleo de una película que estremece.
Tiene todo lo que queremos ver en un blockbuster y secuela de una gran franquicia. Lo que cuenta se siente poderoso y dan ganas de ver más. Finalmente, es una gloriosa cacería.
Es una biopic musical diferente. No es raro que no conquiste a todo el mundo. Esto no es sobre el estrellato. Esto no es sobre brillar. No es sobre el cuento de fantasía que tanto anhelan las masas.
Aunque por momentos parece la combinación de múltiples historias previas, Aziz Anzari, Seth Rogen y Keanu Reeves hacen que la película sea una comedia cálida, con mucha alma y carácter, pero sobre todo con una tonelada de corazón.