Exceso de exposición, incansables repeticiones, personajes que no importan, remates anticlimáticos. Básicamente, todo lo que se ha vuelto tradición en Marvel.
Exceso de exposición, incansables repeticiones, personajes que no importan, remates anticlimáticos. Básicamente, todo lo que se ha vuelto tradición en Marvel.
La acción y la sangre fluyen sin problemas. El humor tiene una lengua más afilada que nunca. Y a la vez arroja sorpresivos momentos de emotividad tremendamente efectivos. ¡Una fiesta!
Si no fuese por Iman Vellani, esto sería un estrepitoso fracaso carente de encanto.
Esto es lo que debiesen ser las películas de superhéroes.
Se trata de un final más que satisfactorio para un grupo de personajes que pueden o no volver.
Tiene aspectos positivos, pero el contrapeso de sus falencias termina opacando ese trabajo de reinvención.
Marvel puede hacer más y no se atreve.