Una de las mejores películas del año se revuelca en una ponzoñosa combinación de ambición, fama, sangre y otras asquerosidades humanas.
Una de las mejores películas del año se revuelca en una ponzoñosa combinación de ambición, fama, sangre y otras asquerosidades humanas.
La apuesta del director Chris Nash tiene buenas ideas, pero falta pulir la ejecución y el atractivo de sus personajes.