A pesar de sus falencias, te permite salir feliz del cine por toda una acumulación de aspectos que se concretan de manera adecuada. ¿Podría ser esta película una revitalización para Marvel y el MCU? Eso está por verse.
A pesar de sus falencias, te permite salir feliz del cine por toda una acumulación de aspectos que se concretan de manera adecuada. ¿Podría ser esta película una revitalización para Marvel y el MCU? Eso está por verse.
Si desmerecer las iteraciones previas del Hombre de Acero, James Gunn le imprime mucho cariño, sustancia y sensación de aventura a una película del Hombre de Acero que te deja con ganas de verla nuevamente inmediatamente después de que termina.
Exceso de exposición, incansables repeticiones, personajes que no importan, remates anticlimáticos. Básicamente, todo lo que se ha vuelto tradición en Marvel.
Si este es el tipo de producciones que van a desarrollar con el reinicio de la saga, el DCU está en buenas manos.
Un impresionante saga criminal impulsada por soberbias actuaciones y una trama llena de giros es lo que ofrece esta sobresaliente producción de Max.
Hay que querer mucho al personaje para darle una tercera oportunidad, cuando las otras dos entregas han sido paupérrimas. Pero esta película mejora en varios aspectos y hasta entretiene en algunos pasajes.
Sensaciones encontradas es el cliché más simple y directo que resume la nueva película del príncipe payaso del crimen.
La acción y la sangre fluyen sin problemas. El humor tiene una lengua más afilada que nunca. Y a la vez arroja sorpresivos momentos de emotividad tremendamente efectivos. ¡Una fiesta!
Si no fuese por Iman Vellani, esto sería un estrepitoso fracaso carente de encanto.
Una ebullición hormonal, colorida y dispuesta a entregar una hora y cuarenta minutos de contundente diversión.