Aunque por momentos parece la combinación de múltiples historias previas, Aziz Anzari, Seth Rogen y Keanu Reeves hacen que la película sea una comedia cálida, con mucha alma y carácter, pero sobre todo con una tonelada de corazón.
Aunque por momentos parece la combinación de múltiples historias previas, Aziz Anzari, Seth Rogen y Keanu Reeves hacen que la película sea una comedia cálida, con mucha alma y carácter, pero sobre todo con una tonelada de corazón.
Mientras el mundo va por K-Pop Demon Hunters a Mejor Película Animada 2025; el folklore, la fantasía, la emoción, el humor, las texturas y las batallas épicas de la producción china le presentan una buena competencia.
Darren Aronofsky, aunque muy diferente a Requiem por un Sueño, Madre! o La Ballena, apuesta esta vez por una película mucho más accesible y entretenida.
Esta comedia es nada más ni nada menos que exactamente lo que promete: risa fácil, con lo cotidiano, lo extraño, lo incómodo y lo excesivo.
Un terror con buenas ideas y una tensión bien manejada, hasta que pierde el control con aspectos innecesarios y detalles que la hacen arrastrarse dificultosa y paulatinamente hasta encontrar una resolución que sorprende. No es una mala experiencia, pero sí es inestable.
Si bien logra el tono y los mensajes con la sensibilidad de la original, hay un aspecto del remake que no logra posicionarlo como el gran evento cinematográfico que Disney nos quiere vender.
Lo nuevo de Ben Affleck deja la sensación de que se está ajustando a patrones demasiado cómodos, como para convertirse en algo memorable.
Liviana hasta decir basta. Pero con su naturaleza al estilo Looney Tunes divierte al espectador menos exigente y ávido de una experiencia demente.
Graciosa, brutal y no se contiene con nada. Es realmente la locura que prometió Stephen King.
Es el musical más emocionante que podrás ver durante esta temporada. El espiral de sensaciones es vertiginoso y te hace pasar por todos los estados de ánimo. Preparen pañuelos -no es broma-.