La vida de Riley se vuelve más compleja y el torbellino de sentimientos en su interior da pie para un atractivo nuevo viaje.
La vida de Riley se vuelve más compleja y el torbellino de sentimientos en su interior da pie para un atractivo nuevo viaje.
El panorama de la narrativa cinematográfica mejora bastante en una secuela que es simplemente brutal al momento de desatar su faceta más slasher.
Con encuadres para enmarcar a cada segundo, lo nuevo de los creadores de Loving Vicent, Dorota Kobiela y Hugh Welchman, es una maravilla que se goza de principio a fin.
Optando por una inquietante visión sobre el caso la secta de Colliguay alejada de su líder Antares de la Luz, la nueva película chilena consigue ser un potente drama.
Una buena atmósfera de incómodas incógnitas se ve opacada por incoherencias del remate.
La química innegable de Will Smith y Martin Lawrence sigue lo suficientemente activa como para eclipsar las falencias de la nueva entrega.
Si querías salir horrorizado del cine, ésta es la receta. Después de esto, vas a querer expiar el pecado de haber visto esta película.
Se trata de una especie de remake-precuela que, si bien no es sobresaliente, sus ideas sustanciales están bien impregnadas a lo largo del metraje.
Más trama, más acción, más visuales impresionantes. El nuevo trabajo de George Miller es simplemente alucinante.
Dev Patel logra una atractiva ópera prima en la dirección, gracias a su alto impacto visual y profundas reflexiones.