La opera prima de Diego Figueroa es una demostración de poder del Cine Chileno. Tenebrosa, desesperante, asfixiante. Un gran trabajo.
La opera prima de Diego Figueroa es una demostración de poder del Cine Chileno. Tenebrosa, desesperante, asfixiante. Un gran trabajo.
Optando por una inquietante visión sobre el caso la secta de Colliguay alejada de su líder Antares de la Luz, la nueva película chilena consigue ser un potente drama.
Arrasa con la moral de un país que se cree muy avanzado al compararse con el vecindario que lo rodea. Pero que, finalmente, está lleno de los mentirosos y los encubridores de siempre.
No sé si así lo imaginó Patricio Guzmán, pero lo hizo de nuevo. Su película, toda una experiencia.