Probablemente será un éxito entre los espectadores más pequeños, pero salvo algunos aspectos positivos, la película queda al debe.
Probablemente será un éxito entre los espectadores más pequeños, pero salvo algunos aspectos positivos, la película queda al debe.
La vida de Riley se vuelve más compleja y el torbellino de sentimientos en su interior da pie para un atractivo nuevo viaje.
Con encuadres para enmarcar a cada segundo, lo nuevo de los creadores de Loving Vicent, Dorota Kobiela y Hugh Welchman, es una maravilla que se goza de principio a fin.
Una historia con elocuente mensaje, visuales atractivas y personajes entrañables revitalizan la saga animada de Dreamworks.
Con la belleza característica de su animé, el cineasta japonés construye un conmovedor relato sobre los traumas de la vida y cómo reponerse en el camino.
El creador de The White Lotus se vuelca a una historia familiar que tiene tanto de cómica como de reflexiva.
La profundidad y complejidad de la obra de Hajime Isayama tuvo una conclusión tan madura, como coherente, impresionante y satisfactoria.
Una ebullición hormonal, colorida y dispuesta a entregar una hora y cuarenta minutos de contundente diversión.
La hazaña de los hermanos fontaneros se defiende en lo visual y musical, pero queda al debe con su narrativa.
Disculpen la sinceridad.