Hay que querer mucho al personaje para darle una tercera oportunidad, cuando las otras dos entregas han sido paupérrimas. Pero esta película mejora en varios aspectos y hasta entretiene en algunos pasajes.
Hay que querer mucho al personaje para darle una tercera oportunidad, cuando las otras dos entregas han sido paupérrimas. Pero esta película mejora en varios aspectos y hasta entretiene en algunos pasajes.
No ha habido una película este año que sea tan emocionante y entretenida a la vez. Es para albergarla en el corazón.
Este remake es un cascarón vacío, carente de identidad y prácticamente sin sustancia.
No hay caso. Las adaptaciones de videojuego siguen defraudando cuando logran obtener una adaptación cinematográfica.
La acción y la sangre fluyen sin problemas. El humor tiene una lengua más afilada que nunca. Y a la vez arroja sorpresivos momentos de emotividad tremendamente efectivos. ¡Una fiesta!
Está a la altura de la entretención, las visuales imponentes y el perfil de blockbuster que cultivó su antecesora.
Una secuela que logra elevar los niveles de ansiedad y temor al mismo punto y más allá que sus antecesoras.
La serie de Prime Video ya no opta por las metáforas, ahora pone su mira directo hacia el objetivo de su sátira.
La química innegable de Will Smith y Martin Lawrence sigue lo suficientemente activa como para eclipsar las falencias de la nueva entrega.
Más trama, más acción, más visuales impresionantes. El nuevo trabajo de George Miller es simplemente alucinante.