La nueva aventura del asesino interpretado por Keanu Reeves supera altamente las expectativas.
La nueva aventura del asesino interpretado por Keanu Reeves supera altamente las expectativas.
Potencia sus aspectos cómicos, ofrece buenas secuencias de acción superheroica y se defiende bien como película independiente del resto de un Universo.
La nueva entrega de la franquicia vuelve con sus ácidos comentarios sobre la industria hollywoodense.
Se trata de un espectáculo colosal y absoluto como sólo James Cameron sabe hacer, y que se debe ver en la pantalla más grande y con el mejor sonido posible.
No es para todo el mundo, ni menos para los más fáciles de escandalizar. Tampoco es para personas con estómagos sensibles.
Tiene aspectos positivos, pero el contrapeso de sus falencias termina opacando ese trabajo de reinvención.
Es inquietante el nivel de la debacle emocional con que juega en las tripas de su desquiciada trama.
No sé si así lo imaginó Patricio Guzmán, pero lo hizo de nuevo. Su película, toda una experiencia.
Se siente con la suficiente libertad que no se permiten otras entregas emanadas desde las viñetas.
Sin ser exigente, el viaje resulta.