La nueva película de Netflix tiene la visión desenfrenada del director Gareth Edwards, pero no hay que pedirle más de lo que puede dar en terminos narrativos.
La nueva película de Netflix tiene la visión desenfrenada del director Gareth Edwards, pero no hay que pedirle más de lo que puede dar en terminos narrativos.
Lo nuevo de Ben Affleck deja la sensación de que se está ajustando a patrones demasiado cómodos, como para convertirse en algo memorable.
Ryan Coogler se supera a sí mismo utilizando magníficamente el mito del chupasangre para un exámen histórico de la raza negra.
No es la típica producción de Blumhouse y termina entregando una delirante recompensa para resolver el misterio que vale la pena ver.
Hay pocas cosas que emocionen en la filmografía de Paul W.S. Anderson, esta no es una de ellas.
Pintaba prometedora por su trama y el talento involucrado, pero termina siendo un proyecto sin alma para las producciones sobre espionaje.
Liviana hasta decir basta. Pero con su naturaleza al estilo Looney Tunes divierte al espectador menos exigente y ávido de una experiencia demente.
Una historia que se cuece en los diálogos, con un estilo incomparablemente atractivo. Muy bien por Soderbergh.
La peor pesadilla de los padres se hace realidad en esta miniserie que termina siendo extraordinaria tanto a nivel técnico, interpretativo y de guión.
Sin altas expectativas, la película se convierte en una verdadera sorpresa cargada con entretención e insensibilidad ante los disparates que propone.