Gran película, duele en el alma.
Gran película, duele en el alma.
Un relato que es tan íntimo como también un testimonio transversal de la crisis psicológica, moral y social de la humanidad.
Las adaptaciones solitarias son la más entretenida y mejor forma que tiene Warner Bros. para aprovechar el material de DC Comics.
Una película a todas luces entrañable.
Viaja sobre marcha segura en una misión con desarrollo cronológico, avance vertiginoso y unas cuantas pequeñas sorpresas.
Su efectiva combinación entre el thriller de sobrevivencia y el horror de monstruos, sin abusar de sus recursos, logra dejar con una sensación realmente positiva.
Hay que reconocer que este camino tiene baches que cobrarán mayor o menor peso, provocando más de algún debate o discusión, de acuerdo con la percepción de cada espectador
Mucha estética, mucho glamour y grandiosa espectacularidad, para maquillar el accidente devastador que es su argumento vacío.
Su simpleza impresiona, su sensibilidad cala hondo y su sinceridad es abrumadora.
Te pasea por un laberinto de incógnitas que no se agotan y te redireccionan, para elaborar, contraer y finalmente soltar una gran historia en un espacio reducido.