Sin palabras, pura tensión y una gran protagonista. Esos son los elementos que componen la nueva sorpresa del servicio de streaming.
Sin palabras, pura tensión y una gran protagonista. Esos son los elementos que componen la nueva sorpresa del servicio de streaming.
La serie arroja un saldo positivo en su punto de partida, mientras los fans esperan que expanda el universo de la saga de Keanu Reeves.
A veces, ya no queda más que reírse de lo que estás viendo para no sumirse en el sufrimiento el resto del largometraje.
Kenneth Branagh logra concebir una adaptación de los textos de Agatha Christie que es tan tenebrosa como atractiva.
Una vez más La Monja pasa sin pena ni gloria cinematográfica por el plano terrenal.
Su fondo sin duda es poner sobre la mesa la problemática. El inconveniente es el cómo busca visibilizar eso, la forma.
Un esfuerzo que se vuelve más bien genérico y poco novedoso.
Retrata muy bien la personalidad mestiza, alegre, exagerada, coqueta, ruda, cándida, media bruta y festiva de la persona que vive a este lado del planeta.
Te drena la energía del cuerpo, presionando al espectador con situaciones realmente enervantes.
Una ebullición hormonal, colorida y dispuesta a entregar una hora y cuarenta minutos de contundente diversión.