Con encuadres para enmarcar a cada segundo, lo nuevo de los creadores de Loving Vicent, Dorota Kobiela y Hugh Welchman, es una maravilla que se goza de principio a fin.
Con encuadres para enmarcar a cada segundo, lo nuevo de los creadores de Loving Vicent, Dorota Kobiela y Hugh Welchman, es una maravilla que se goza de principio a fin.
Optando por una inquietante visión sobre el caso la secta de Colliguay alejada de su líder Antares de la Luz, la nueva película chilena consigue ser un potente drama.
Una buena atmósfera de incómodas incógnitas se ve opacada por incoherencias del remate.
La química innegable de Will Smith y Martin Lawrence sigue lo suficientemente activa como para eclipsar las falencias de la nueva entrega.
Si querías salir horrorizado del cine, ésta es la receta. Después de esto, vas a querer expiar el pecado de haber visto esta película.
Se trata de una especie de remake-precuela que, si bien no es sobresaliente, sus ideas sustanciales están bien impregnadas a lo largo del metraje.
Más trama, más acción, más visuales impresionantes. El nuevo trabajo de George Miller es simplemente alucinante.
Dev Patel logra una atractiva ópera prima en la dirección, gracias a su alto impacto visual y profundas reflexiones.
Los fans de las apuestas de terror de fines de los 90’s y principios de los 2000 gozarán con la nostalgia que invoca este mazo de cartas.
La flamante adición a la franquicia cumple en el apartado del entretenimiento, pero queda al debe en uno de los aspectos más importantes que cultivaron sus antecesoras.