Jason Statham últimamente cayó en un loop similar a ese en que se sumergió Liam Neeson tras Taken. Lo del británico es la película de acción para cumplir anualmente, mantener su perfil de héroe rudo pero con ciertas sensibilidades, que vive aislado en el anonimato pero es tremendamente hábil. Un «arma de precisión» que por un hecho fortutito termina siendo perseguido por el sistema que lo forjó y lo albergó en su pasado.
Se lo vimos en la «al menos» entretenida The Beekeeper, también en la obscenamente paupérrima A Working Man, y ahora también en Shelter, la película que para Latinoamérica se conoce como El Guardián, Último Refugio. Hacer el review de este más reciente estreno es como repasar la trilogía de últimas películas en la filmografía del reconocido actor.
Las tres comparten prácticamente la misma idea en su núcleo. Un click emocional saca de su retiro al hombre con una colección de talentos especial para emprender el rescate, la venganza, el escape o todos juntos, dependiendo de la ocasión. Entonces se desata el caos. Persecuciones, balazos, golpes de puño, patadas y agresiones con herramientas usuales e inesperadas.
Pero el resultado es dispar. The Beekeeper es puro espectáculo y exhibicionismo. Fuegos artificiales. En tanto, A Working Man es la definición de pobreza en una película de acción: peleas mal coreografiadas, poca tensión, villanos estúpidos, se vuelve aburrida, y tiene unos efectos especiales por lo bajo reprochables (esa luna falsa al final de la película. Uff!!).
Pero Shelter cumple mejor con lo que se propone. En esta apuesta, un hombre recluso en una remota isla escocesa rescata a una niña del mar, desencadenando una peligrosa secuencia de acontecimientos que culminan en un ataque a su casa, obligándole a enfrentarse a su turbulenta historia.
Es una premisa de espionaje con un tratamiento más sobrio, oscuro y con pizcas de un drama emotivo resuelto en pequeñas pero significativas conversaciones. Es raro ver que al héroe se le cuestione su soledad con tanta vehemencia. Por lo mismo, que esa crítica venga de una niña de 14 años interpretada por Bodhi Rae Breathnach y que esto haga reflexionar al personaje de Statham, ya le da algo de profundidad a la acción demente.
Dicho eso. Las peleas cuerpo a cuerpo están mejor trabajadas que en sus antecesoras. No se apela al gore como impacto; es la velocidad y los movimientos, lo brusco y sucio, lo que da vida a la trama. Aquí se acaban las balas y no hay grandes frases para el bronce, afortunadamente. Hay un combate de cuchillo vs. la pata quebrada de una silla. No es humor, es salir jugando. De hecho, prácticamente no hay chistes absurdos, malos remates o el típico personaje payaso que acompaña al protagonista.
El Guardián, Último Refugio o Shelter no ofrece nada original. Su resolución es absolutamente predecible. Pero el proceso está mucho mejor ejecutado que en las películas anteriores de Statham. Los puñetazos se sienten más reales, la acción más visceral y la banda sonora de incansables bajos electrónicos mantiene al espectador agitado. A pesar de cumplir una y otra vez con misiones de las mismas características, el británico está en su salsa, sabe manejarse en lo dramático y lo histriónico mientras reparte balazos y palizas. Fan de Jason Statham, a ti te hablo: aunque sea pequeño, este es un buen crédito cinematográfico de Jason Statham.