El descaro de Blumhouse al ordeñar una IP conocida para crear una franquicia y arrebatarle el dinero a los fans a cambio de prácticamente NADA llega a niveles descarados con Five Nights at Freddy’s 2. Y no, la justificación de que está hecha para los fans ya ni siquiera sirve como argumento, cuando el resultado es severamente deficiente.
Es que se trata de un cascarón vacío. Una historia que repite las claves de su antecesora, expandiendo ínfimamente el universo y desaprovechando todo lo establecido que tiene a la mano. Porque es una sinvergüenzura descansar en los laureles de esta forma. La película confía demasiado en que los fans van a querer ir a verla y pagar una entrada sólo porque sienten amor por el material original. Esto a pesar de que sea un paupérrimo ejercicio cinematográfico. Es el aprovechamiento más insolente del compromiso emocional de un fanático con su obra predilecta.
Y sí, puede que los seguidores de la saga aplaudan en la sala cada vez que aparezca un personaje reconocible; pero eso son apenas chispazos que evidencian que están ahí sólo por el “lore” y no por ver plasmada a aquella fuente de sus pasiones de manera adecuada, con una trama atractiva, atmósfera tenebrosa y unos sustos contundentes.
Pero no. Five Nights at Freddy’s 2 decide sólo plantear una historia con el encanto mínimo para justificar la hora y 44 minutos en tu butaca: el origen de La Marioneta y su venganza posterior. Luego la olvida. Y más tarde la retoma. Y la olvida otra vez. Lo demás es un cúmulo de situaciones irrelevantes, personajes planos con cero profundidad u objetivos, que toman decisiones una peor que otra, que parecen olvidar que pueden huir ante amenazas que son realmente lentas en su movimiento y, para colmo, todo retratado con actuaciones sinceramente horribles.
El guion entra en un pantano de sobre explicaciones. Hablan más de lo que construyen los momentos aterradores y la acumulación de palabras es tal que no sienten temor de ofrecer diálogos directamente estúpidos o sin conexión alguna con lo que está pasando. Sí, me refiero a eso de “van a necesitar un muy buen abogado”.
Entre lo mínimo positivo es que, al igual que en la primera entrega, los animatrónicos lucen increíbles. Su diseño es hermoso. Siguen siendo testimonio de que los efectos prácticos siempre serán un mejor recurso que los digitales. Además, la motivación de la villana se vuelve interesante al plantear consecuencias dramáticas para la poca atención que los padres prestan a sus hijos, cuando estos quieren transmitirle alguna inquietud. Pero lamentablemente estos aspectos llamativos se diluyen en la mediocridad del conjunto que presenta esta producción.
Si eres de los que está dispuesto a perdonar todo por ver otra adaptación de tu videojuego favorito, Five Nights at Freddy’s 2 contiene los suficientes fan services como para compensar aparentemente el precio de tu entrada. De lo contrario, el llamado es a evitar a toda costa una de las peores películas de terror recientes, si es que no la peor película del año.