LOS ILUSIONISTAS 3 - NOW YOU SEE ME NOW YOU DONT

Reseña de Los Ilusionistas 3: Un buen truco repetido demasiadas veces

Los Ilusionistas 3 no aburre de manera lapidaria. Tiene un humor simpaticón, familiar, inofensivo, que no hiere a nadie y al que se le puede seguir el ritmo. Hay secuencias de magia que llaman la atención, pero no van mucho más allá de lo que ya se ha visto. En ese sentido, quienes buscan más de lo mismo, lo encontrarán.

Eso inevitablemente te hace pensar en volver a revisar el origen de este grupo, cuando todo estaba más aceitado. Las secuencias eran más sorprendentes y, por sobre todo, eran mucho más frenéticas. El trabajo de cámaras de esa entrega se diluyó con el tiempo. El compás de lo visual plegado con la banda sonora de Brian Tyler también se ha esfumado y sólo se marca el paso.

Y es que en esa primera parte Los Jinetes se sometían a una prueba. Era un desafío que los entusiasmaba a ellos como personajes y eso se notaba. En la segunda, los obligaban a hacer algo que no querían, por lo que partían desde el desdén y la falta de motivaciones. Mientras que en esta tercera se piensa en una dinámica similar a la primera con una especie de reclutamiento, a propósito de la aparición de nuevas cartas para cada uno de los Jinetes; pero en su repetición no hay tanta intriga como en lo que se hizo en la original.

El espectador sonreirá solo porque hay chistes y remates pauteados, no porque su cerebro esté realmente convencido de que lo que ve es gracioso. No hay una pelea emocionante con persecución como en la primera. No hay una escena ingeniosamente coreografiada como la del robo de la tarjeta en la segunda. No hay diálogos astutos o hilarantemente tramposos. Y el final es una especie de repetición de la entrega anterior.

En tanto que las nuevas adiciones, el elenco juvenil conformado por Justice Smith, Dominic Sessa y Ariana Greenblatt, carecen de la gracia que tuvo Lizzy Caplan para incorporarse a la ficción en su momento.

Si hay alguien a quien reclamarle la falta de alma de esta entrega es sin duda a su director Rubén Fleischer. Sí, el mismo responsable de la horrorosa trilogía de Venom y otros tristes créditos como Gangster Squad o la adaptación de Uncharted. En esta ocasión sigue las mismas pautas genéricas de sus entregas anteriores.

Los Ilusionistas 3 no eleva las apuestas. Sólo las mantiene. Y después de verla, sólo te deja pensando en que el único momento durante el que la franquicia tuvo una verdadera identidad como historia, propuesta visual, estética y de entretenimiento fue sólo en la primera película. Eso porque hasta ahora no han podido replicar tal espectáculo.

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