LA HERMANASTRA FEA - THE UGLY STEPSISTER

Reseña de La Hermanastra Fea: Belleza por sangre

Si bien todas las historias ya están contadas, una mirada fresca puede llamar la atención. Y La Hermanastra Fea ciertamente es capaz de conquistar tu oscuro corazón con una retorcido vistazo al cuento de la Cenicienta. Esta vez centrándose no en la portadora de la belleza innata, sino en la paria de la familia.

Entonces acompañamos a Elvira, ese ser «despojado de la gracia de los dioses», en un descenso directo a la locura de las exigencias sociales y los cánones de lo que se considera atractivo. Ambos, patrones en los que ella por supuesto no encaja.

Vive rodeada de personas que la miran con desdén por su presentación estética. Su ausencia de belleza la condena a una seguidilla de prejuicios. Como si eso la inhabilitara para lograr otros objetivos y anhelos. Una sociedad enferma conduce inevitablemente a la podredumbre del individuo.

Así, perteneciente a una familia en desgracia y precaria situación económica, Elvira accede a recibir el golpe por el equipo. Se somete a las más grotescas modificaciones corporales y prácticas degradantes con tal de complacer a terceros, pero principalmente al príncipe en busca de una prometida.

El relato desde el principio revuelve las tripas. Te conduce hacia una realidad en la que la belleza es considerada capital social y se justifican los matrimonios concertados por conveniencia. La mujer como moneda de cambio en una trasacción con el fin de conseguir estatus y alivio económico en medio de la desesperación. Frente a una masculinidad ridícula, carente de razón y completamente controlada por impulsos instintivos. 

No importa el costo, parece decir la directora Emilie Blichfeldt con una mirada mordaz sobre los sufrimientos que deben padecer las mujeres para complacer en este mundo. Sin embargo, cuando el cuento de hadas toma curso, y quiere coquetear con la benevolencia tipo Disney, Blichfeldt toma la muy certera decisión de empujar al precipicio a su protagonista.

El estandarte de la cineasta aquí parece ser: hagas lo que hagas, nunca será suficiente. Un discurso muy vigente en la actualidad. Así, le quiebra huesos a Elvira, la hace cargar con accesorios grotescos, la humilla por sus deseos, coarta sus ilusiones, extirpa falanges, trapea el piso con ella. La rompe. Mientras, la Cenicienta de turno, bien gracias.

Y ¿acaso la sociedad inconscientemente no sigue operando así cuando habla de estética? El eslogan de «no se habla del cuerpo de los demás» se olvida en una conversación privada, se pisotea en redes sociales y se basurea aún más cuando la discusión enfrenta ideologías.

Así como se castigan las apariencias, también se deforma la psicología. La única que se mantiene cuerda es la hermana biológica de Elvira. Ve los horrores, pero calla. La necesidad la hace callar, por que además su madre anda en la misma búsqueda aunque con métodos distintos. El espectador entonces queda en su posición. Presa del morbo de la situación. Un voyerismo perturbador.

Emilie Blichfeldt construye otra historia sobre el precio de la belleza para las mujeres con La Hermanastra Fea, muy al estilo de como lo vimos en 2024 con La Sustancia. Cruel, oscuramente graciosa y perturbadoramente explícita. Hay sátira, hay body horror, hay obsesión putrefacta con la muerte y el envejecimiento. Cuando parece que la presión sobre las mujeres liberó su válvula gracias a los cambios culturales, esta película te grita que eso es una mentira.

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