EL CONJURO 4 ULTIMOS RITOS - THE CONJURING 4 LAST RITES

Reseña de El Conjuro 4, Últimos Ritos: Espeluznantemente poco creativa

Esta saga debió morir con la segunda película. Hasta ahí todo bien. Y así lo demuestra una cuarta película poco inspirada, colmada de escenas de relleno que la hacen parecer eterna, y con cero inspiración para presentar algo innovador en el terreno en que se mueve.

Es cierto, cierra apropiada y definitivamente -esperemos- el arco de la familia Warren, al involucrar mucho más en esta historia a la hija de la pareja, quien curiosamente también posee los dones paranormales de su madre e incluso su nacimiento se vio marcado por el excéntrico trabajo de sus progenitores.

La trama abre y concluye con Judy en el centro, como último eslabon que faltaba para el retrato completo de los protagonistas. Además, hay una subtrama con un interés amoroso con el que buscan hacer crecer la familia, pero el osado novio resulta ser un factor para repetir una y otra vez cosas que ya se saben de sus futuros suegros. Mientras que también se expone la justificación para el alejamiento de los Warren de las investigaciones paranormales, un recurso fácil para complicar a Ed en los momentos más turbulentos de la película. Meh!

Pero en todo ese recorrido -que por cierto se hace en más de dos interminables horas-, no hay mucho de interés para el espectador que busque altas dosis de adrenalina o al menos que se eleve su ritmo cardíaco. Todo ya se ha visto antes en la misma saga. Tras la paupérrima tercera película, ya quedaba en evidencia que no hay capacidad de reinvención en este universo, cuya única razón de existir en la actualidad es una taquilla asegurada por fans que crecieron con ella.

Es que no hay valor artístico cuando dos tercios de la película se invierten en pasos en falso, juegos en la oscuridad con apariciones repentinas, brillos que parecen ojos en los rincones, un par de escenas hasta cursis o un puñado de jump-scares mal cultivados. Es que cuando el entorno del personaje en pantalla se oscurece repentinamente, ya sabes lo que viene. Y ese es sólo un aspecto de las ejecuciones fallidas que heredan estos Últimos Ritos. Nada sorprende.

En tanto que el tercer acto se resuelve de la manera más predecible posible. La revelación del objeto maldito, la conexión con los Warren que está cantada desde el principio, caos porque las víctimas de la maldición no respetan las instrucciones que les dieron y un remate que refuerza la idea de hacerle frente a los miedos antes que intentar anularlos.

Pero en todo eso no hay riesgos, no hay dinámicas atractivas, no hay suceso que te de un golpe a la cara y te deje al borde del asiento. Una pena, porque tres guionistas (Ian Goldberg, Richard Naing, David Leslie Johnson-McGoldrick) pusieron su rúbrica aquí para una historia desabrida, que se siente aún más insípida con la dirección de Michael Chaves, el mismo que ya probó su fallida visión con La Maldición de la Llorona y El Diablo me Obligó a Hacerlo.

De hecho, esta cuarta entrega crea una situación tan aberrante con uno de sus personajes malditos clásicos, que se puede decir que ni siquiera respeta su propio legado. Uno que se caracteriza por un gran diseño de personajes teroríficos, pero indignas historias y aún más lamentables ejecuciones.

El Conjuro 4: Últimos Ritos servirá para los fans que le han perdonado todo a esta saga, incluso sus spin offs infumables. Pero después de ver terror superior este año como Sinners, Haz que Regrese o Together; la vara está demasiado alta en el género para aceptar algo como esto.

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