ATRAPADO ROBANDO - CAUGHT STEALING

Reseña de Atrapado Robando: Conmoción y recuperación. Un viaje de sanación, según Aronofsky

Más que en la venia clásica del director, con sus jugarretas retorcidas, dramas de putrefacción humana y épicos traumas sin resolver; con Atrapado Robando Darren Aronofsky apuesta esta vez por una película mucho más accesible y entretenida. De menos exploración implícita y mucho más directa en sus intenciones.

No es visceral a nivel psicológico, sino que más bien se ensaña con lo físico. De golpizas brutales y amenazas verbales. Muy del mundo del hampa, muy inspirado en Scorsese. Pero sin dejar de lado sus tópicos. Los mantiene latentes, solo experimenta con otro género cinematográfico. Hay tintes de thriller psicológico, también de saga criminal y hasta comedia muy negra que saca carcajadas.

Esto será chocante para los que esperen algo más críptico, estén sedientos de una decodificación semántica o ávidos de elucubraciones de trazados perturbadores. Aquí la oscuridad de la humanidad está retratada en personajes atrapados en sus propias realidades, quienes luego caen en un espiral caótico de manera fortuita, que los lleva a enfrentarse al entramado criminal de la ciudad de Nueva York de los 90, obligados a navegar por un traicionero inframundo que nunca imaginaron.

El personaje de Austin Butler permanece estancado en un trauma del pasado cuando es absorbido sin querer por la tragedia. El actor finalmente se desmarca del Elvis Presley que lo hizo famoso y se defiende entre patadas al estómago, bailes ebrios y mucho carisma en pantalla, al mismo tiempo que se ve rodeado de individuos siniestros. Estos últimos también encarnados con sólidas actuaciones de Regina King, Matt Smith, Vincent D’Onofrio y Liev Schreiber, entre otros. Hasta Benito Ocasio Martínez, el mismísimo Bad Bunny, tiene su momento para lucirse. Pero quien se roba todo protagonismo cuando aparece en pantalla es el gato. ¡Premio para el felino, por favor! Si hasta la cojera le sale bien.

Curiosamente, son estos sujetos los que le dan color a una ciudad de Nueva York cargada de prohibiciones absurdas, como bailar en lugares públicos donde se sirve bebidas o comidas, guiño evidente a la aplicación de la Ley de Cabaret por parte de Rudolph Giuliani; o con una crisis en la eliminación de residuos urbanos por falta de vertederos, lo que condujo a una acumulación de basura en las calles. Tanto los humanos como su contexto se sienten a tono aquí, acorralados y sucios, en este particular viaje de sanación propuesto por Aronofsky.

A eso se suman un par de sólidos giros en la trama que se sienten tanto como puñaladas e inagotables fuentes de dolor, mientras otros cobran fuerza como una forma de aferrarse a la escaza tranquilidad que supone la esperanza de poder huir de este escenario. Todo permeado por una banda sonora que a los hijos de los 90’s les calará profundamente, con himnos populares así como clásicos más under; melodías de múltiples artistas que se ven ataviadas por la construcción sonora original que la banda de rock británica irlandés IDLES compuso exclusivamente para esta producción.

La película te hace sentir que todos tienen un gran desempeño. El espectador ineludiblemente sentirá que la pasó bien. Es una película entretenida. Es la más accesible de Aronofsky y aún así tiene sus temas. No quiere ser más ni menos. Quiere contar una historia de descenso al caos por culpa de un mal entendido con gente que no dialoga -algo que es muy común en la actualidad-. Y está marcada por un espacio urbano aquejado por la polución y el clásico recurso norteamericano de ahogar los traumas en alcohol en vez de hacerse cargo de los mismos.

Y al final, en un ambiente así, es la violencia la que resuelve, cuando sucesos particulares se dan de golpe con heridas escondidas bajo la alfombra. No es extraño que un accidente automovilístico prácticamente abra y cierre la historia como gesto simbólico. Es conmoción y recuperación. Darren Aronofsky, aunque muy diferente a Requiem por un Sueño, Madre! o La Ballena, deja muy conforme con Atrapado Robando.

Deja un comentario