NADIE 2 - NOBODY 2

Reseña de Nadie 2: Sin novedad en el frente de Hutch

Las secuelas se supone que deberían expandir el universo presentado en la película original. Introducir nuevos personajes determinantes para la historia, aliados o fuerzas opositoras para el protagonista. Así mismo, tienen la posibilidad de darle continuidad a una historia que bien podría haber acabado en su antecesora, pero que por el éxito comercial se decide que hay más para contar. Nadie 2 prácticamente no hace nada de eso.

La primera película fue una sorpresa para todos, a pesar de que bebía de la clásica fórmula del hombre hogareño con pasado oculto. Ofrecía buenas secuencias de acción y contaba con un humor gracioso, entre inocentón y cursi que funcionaba. Lo de ahora es exactamente lo mismo. Por lo tanto, no hay mucha novedad.

Si eres de los que les encantó la original, Nadie 2 te entregará exactamento lo que buscas. Más escenas de acción altamente coreografiadas, una cámara inquieta que oculta imperfecciones, situaciones explosivas, y humor simpaticón cuya gracia es instantánea y se diluye rápido.

Pero si eres de los que le exige más a las películas, ahí el escenario cambia. Nadie 2 no se esfuerza en construir mucho más que una historia autoconclusiva. Echa mano al viejo paseo cinematográfico de «vacaciones que se complican», y ajusta las pautas a la realidad del protagonista, mientras incorpora a toda la familia en el peligro.

También juega con el concepto de «pueblo chico, infierno grande», y lo lleva a la inevitable dinámica de los combos, las patadas y las armas con municiones infinitas. Esto mientras se presenta resistencia ante maleantes y autoridades corruptas a la espera de recibir su merecido, tras encontrarse en una ruta de colisión con «fuerza imparable de la naturaleza».

Si no le pides mucho, Nadie 2 funciona y se olvida. Si aspiras a un cine que te entregue algo más contundente que una matiné de domingo, es mejor seguir buscando, porque no hay mucha novedad en el frente de Hutch.

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