¿Ir a una primera cita mientras un desconocido te envía memes que van de molestos a homicidas? Terrorífico. Violet (Meghann Fahy) es una madre viuda en su primera cita en años, que llega a un restaurante de lujo y se siente aliviada al descubrir que su cita, Henry (Brandon Sklenar, Romper el círculo), es más encantador y guapo de lo que esperaba. Sin embargo su química se deteriora cuando Violet empieza a ser molestada y aterrorizada por una serie de mensajes anónimos que llegan a su teléfono, que le ordenan mantener el secreto y cumplir con un objetivo letal, bajo la amenaza de matar a su hijo y su hermana/niñera, que se encuentran en casa.
La curatoría de Blumhouse es bien inestable en cuanto a la selección de películas que provoquen sinceramente algo potente en el espectador. Con Drop, le apunta a ese lado que equilibra lo entretenido, lo claustrofóbico y lo demente, convirtiendo la apuesta en una película llamativa, que merece ser vista por sacarle buen provecho a la simpleza de su trama.
El guión dispone al espectador dentro de un escenario contenido, en el que todos parecen sospechosos, mientras va alimentando con nuevos ganchos el suspenso. La incómoda situación de una primera cita después de largo tiempo tras haber concluido una relación tortuosa, se presenta como el panorama perfecto para arruinar.
Una a una van cayendo las red flags ante un pretendiente que a todas luces tiene una resiliencia inagotable. Mientras que por el lado de la protagonista la extorsión a la que se ve expuesta es un reflejo de la constante manipulación y sometimiento involuntarios a los que se ven subyugadas las mujeres en las dinámicas de poder bajo las que opera el mundo.
Puede que la película estire demasiado la presión sobre el pretendiente, pero una vez que se llega al punto en que la trama se desata, la recompensa queda servida.
El último tramo de la película es un deceso a la locura de las revelaciones y las conexiones. No deja punto sin explicar y expone qué se esconde en todo el misterio al mismo tiempo que la protagonista se libera de sus cadenas para hacer estallar su propia astucia, buscando resolver el entuerto.
No es una obra de Hitchcock y exige al espectador que crea que el pretendiente aguantaría tantos comportamientos extraños como para quedarse en esta absurda cita, pero Drop tiene lo suyo y compromete a quien observa con la sensación de querer resolver esta trama de suspenso. Eso es lo suficiente para una película de estatura mediana frente a otros blockbusters que hay en cartelera. Se defiende bien.