En El Amateur, Heller trabaja desde una oficina en el sótano de la sede central de la CIA en Langley, Virginia, hasta que su vida da un vuelco cuando su esposa es asesinada en un ataque terrorista en Londres. Cuando sus supervisores se niegan a tomar medidas, él decide tomar el asunto en sus propias manos, embarcándose en un peligroso viaje por todo el mundo para localizar a los responsables.
Aquí están todos los elementos para crear una gran historia de espionaje. Una que, acoplándose a la fórmula del rookie o aprendiz que debe entrar en acción forzosamente debido a un suceso extraordinario, terminaría sorprendiendo o poniendo a prueba las barreras del género. Pero este no es el caso.
En la primera media hora de la entrega quedan todas las cartas desplegadas sobre la mesa, por lo que la intriga parece aletargada. Es una cola desprendida de la largartija. A veces da espasmos, luchando por sobrevivir, por parecer interesante, pero está condenada inevitablemente a la perdición.
No se cultiva nada. Por eso el acto fatídico que pone todo en movimiento no es suficiente para eregir una hazaña sobre él. No conocemos bien a los personajes, sólo sabemos de una tibia despedida. Luego se desperdigan un par de memorias inconexas tan adentradas en el metraje que poco pueden ayudar a las sensaciones del espectador.
Aquí, los secretos son expuestos sin un ánimo de aumentar sospechas. Como si una ejecución interesante de la película no importara. Hay personajes que incluso son desaprovechados y no sirven prácticamente de nada. Sí, esta película se atreve a desperdiciar obscenamente a Jon Bernthal.
Lo nuevo de James Hawes no tiene alma. No es Bond, no es Bourne, no es Hunt. Es poco y nada, porque tiene un ritmo tremendamente inestable, con una tensión que nunca termina de construirse, porque la motivación del protagonista carece de sustento emocional, es débil y le falta actitud de convicción. Está bien, sus movimientos son torpes porque está fuera de su zona de confort, pero nunca logra transmitir que lo que está haciendo realmente le importa.
Así mismo, las grandes escenas de acción son islas en las dos horas de metraje. Son apenas un par de explosiones en un mar de tomas contemplativas que ni siquiera terminan por sustentar el profundo dolor que supuestamente hace ignición en el motor de la trama.
La presencia de Rami Malek ya no es garantía de una apuesta atractiva o siquiera certeza de estar ante algo entretenido. Lo que se expuso en el trailer es básicamente todo lo que tiene esta película para ofrecer. Y así el espectador llega a un punto en el que sólo quiere que la tortura termine.
El Amateur se veía prometedora en los adelantos y por el talento involucrado, pero termina siendo una inexcusable fuente de aburrimiento. Este año ya tuvimos una mejor de espionaje y aún está en cartelera. Si es amante del género, apueste entonces por Código Negro, porque esta otra película tristemente no da la talla.