Cuando la chica de sus sueños es secuestrada, Nate convierte su incapacidad para sentir dolor en una fuerza inesperada en su lucha por recuperarla. Esto es Novocaine.
Es que no hay mucho más que explicar sobre una película que no tiene mayores ambiciones más que entretener. Puro y simple divertimiento. Su premisa es tan ridícula que genera curiosidad e innegablemente cumple con el objetivo que se plantea, porque es un viaje que sorprendentemente no decae nunca.
Cada vez que merodea un cliché, lanza un aliento a ser predecible o tiene una pizca de «esto ya lo vimos», la película logra escapar de los lugares comunes. Por lo general, cuando un protagonista parece tan inocente y torpe al punto de que llega a ser absurdo, algo esconde. Afortunadamente, aquí no. Esto no es Nobody, no es John Wick.
Asistimos a la vida de un mortal que tiene la mala suerte de padecer una condición genética que le impide sentir dolor. Aunque parezca aburrido, la película te dice que estás equivocado. Eso hace mucho más atractiva la trama, porque cuando es arrojado hacia una serie de situaciones extraordinarias, intenta superarlas sin super poderes o algún set particular de habilidades. Va sorteando las dificultades con lo que el guión le pone naturalmente a la mano y luego viene la improvisación.
Esto crea un ambiente cómico único para acaparar la atención y luego añadir el elemento final que cierra la propuesta: las lesiones más retuerce tripas y espeluznantes que puede sufrir el cuerpo humano sin morir. Esto es Jackass en esteroides. Novocaine tiene todos los remates que el clásico programa de MTV no podía poner en pantalla, que jamás se verían, porque ya «era demasiado» incluso para sus estándares.
Si no tienes problemas con ver la carne viva friéndose voluntariamente, fracturas expuestas maravillosamente coreografiadas y la autoflagelación porque «el fin justifica los medios»; esta es tu película. Una gozadera de insensibilidad que no siente vergüenza y expone al cuerpo del protagonista a las más variadas torturas, alivianadas por un sentido del humor bastante perverso.
Ahora, clave para que todo esto funcione es que está encabezada por un Jack Quaid cada vez más gigante, luego de posicionarse como talento joven en The Boys. El muchacho está acumulando variados registros, y ya cuenta dos películas este 2025 demostrando que tiene el talento necesario para comandar cualquier producción.
La película eso sí se queda corta al ampliar a los personajes secundarios, no hay mucha más historia que la espera por las dañinas nuevas peripecias de Nate y por lo mismo se queda corta al expandir su universo.
Sin embargo, Novocaine es una entrega que conquista con sus recursos cómicos, así como con sus brutales visuales. No hay piedad ni con el cuerpo del protagonista ni con la sensibilidad del espectador. No hay frenos, ni filtros. Por eso se siente fresca para una matiné que aspire a la liberación de tensiones en el cine.