MEMORIAS DE UN CARACOL / MEMOIR OF A SNAIL

Reseña de Memorias de un Caracol: La belleza de romper la eterna tristeza

Memorias de un Caracol está ambientada en la Australia de los años 70 y sigue la vida de Grace Pudel, una niña solitaria apasionada por las figuras de caracoles y las novelas románticas. Tras la muerte de su padre y la separación de su hermano mellizo, Grace enfrenta una serie de desafíos emocionales hasta que conoce a Pinky, una anciana excéntrica que transformará su vida.

Cuando parece que la película no presenta conflicto alguno, no hay que dejarse engañar. Te lo está diciendo todo, pero no de la manera que esperas. Lo que está contando, cada paso, es parte importante de un trasfondo crucial para nutrir su profundo mensaje psicológico.

Memorias de un Caracol quiere que te quedes para un recorrido que usualmente no se ve en la animación mainstream. Uno que examina la oscuridad en la que se puede sumergir el ser humano. Y no tiene vergüenza en poner todos los ingredientes de las más variadas conductas para ejecutar su mezcla, con una animación en stop-motion que agobia con su diseño sucio y de formas a ratos poco amables, pero que deslumbra por sus texturas, fluidez y movimientos. La combinación inevitablemente hipnotiza.

En el despliegue de la historia parece que todo cada vez se vuelve más sombrío por los comportamientos de los involucrados. La protagonista se hunde en la crueldad de sus experiencias. Habla de cómo lidiar con la incomprensión del diferente, el regadero de angustias que representan las muertes y los duelos, los embates del bullying, las mentiras, las adicciones y las traiciones. La escasez de cariño familiar y el dañino dolor de vivir separados de los seres queridos aplastan aún más en una crisis aparentemente inagotable e insuperable. Ya no se puede creer en nada, solo queda aferrarse a satisfacciones superficiales y efímeras, para recibir algún tipo de estímulo.

Si bien la idea principal tiene que ver con una evidente depresión alimentada por las creencias personales y los factores contextuales; en su conclusión Memorias de un Caracol te entrega ese halo de luz que el espectador anhela como bálsamo después de respirar tanta tragedia. Sin hacer concesiones sobre lo despiadada que puede ser la vida, la esperanza es lo último que se pierde y siempre habrá quienes ayuden desinteresadamente a salir del pantano.

La animación tiende a evitar este tipo de narraciones, por lo general se enfocan en la colorida aventura de un personaje desafiante que busca romper con los cánones. De lo lúgubre de existir, hay poco. Pero cuando el género puede presionar en la herida y darle sentido a las complejidades de la existencia, surgen joyas como Memorias de un Caracol.

Deja un comentario