PRESENCIA / PRESENCE

Reseña de Presencia: Fantasma que escapa del molde

En Presencia, de Steven Soderbergh, Rebekah, su marido y sus dos hijos, Chloe y Tyler, comienzan a sentir una extraña entidad tras mudarse a una nueva casa. Estos sucesos los llevarán a cuestionarse la naturaleza de la misteriosa entidad.

Está película será para los fanáticos del terror y del suspenso que busquen experimentar algo que se salga del molde. No apunta a los jump-scares, ni a las monstruosidades viscosas o al flujo incontenible de sangre derramada.

Steven Soderbergh conduce su navegación por estos géneros de una manera mucho más contenida y elegante, pero no por eso con un espíritu menos intenso.

Uno de los principales atractivos de la entrega es que está contada con una cámara en primera persona, desde la perspectiva de “la presencia”. El espectador ve al fenómeno pululando por la casa, mientras presta atención a la llegada de una nueva familia a su morada y lo que tienen para contar, tanto como grupo como en su individualidad.

Visualmente, la película pasa de la frialdad y la oscuridad que ilustran la soledad en que se encuentra esta presencia, a una iluminación de tonalidades cálidas cuando el espacio se llena de vida con los humanos. El asunto es que estos no son precisamente la familia ejemplar, vienen cargados con soberbia, traumas, duelos y secretos; emociones gracias a los que el inquilino incorpóreo comienza a empatizar con sus huéspedes.

Lo interesante es que la narrativa se despoja de toda convencionalidad, no demuestra manifestaciones físicas de lo paranormal y descansa en una suerte de expresiones sin intervenciones directas de la presencia. Se mueven cosas, se proyectan sonidos, los personajes aseguran sentir algo; pero el ente nunca es algo sólido, lo que deja una sensación mucho más realista sobre lo que es experimentar un fenómeno sobrenatural. A veces en la vida ocurren situaciones fortuitas, que no tienen mayor explicación, cosas que se caen o están fuera de lugar, luces donde aparentemente no hay fuentes de iluminación, cambios bruscos de temperatura y más; ese es el principal material del que se alimenta esta película.

Si esperas ver monstruosidades, grandes efectos especiales para crear algo no real o brutalidades varias; aquí estás equivocado. Presencia es un artefacto más refinado, más sutil, arriesgado y, por lo mismo, su ejecución se hace muy interesante.

Steven Soderbergh se distancia de lo genérico con una apuesta que probablemente desencajará a quienes buscan experiencias detonadas por factores más explícitos; pero que será tremendamente atractiva para quienes anhelen una historia de fantasmas diferente, sobre todo en sus formas.

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