MICKEY 17

Reseña de Mickey 17: Bong Joon-Ho aprovechando al máximo la ciencia ficción

El improbable héroe, Mickey Barnes (Robert Pattinson), se encuentra en la extraordinaria circunstancia de trabajar para un empleador que exige el compromiso máximo con el trabajo… morir, para ganarse la vida. Miembro de la tripulación prescindible, Mickey 17 es enviado a un planeta helado para colonizarlo, pero cuando algo sale mal se niega a dejar que su clon de reemplazo, Mickey 18, tome su lugar…

La ciencia ficción da para mucho y Bong Joon-ho la aprovecha en todos sus aspectos en esta nueva apuesta que no se conforma con una sola temática, sino que indaga en una miríada de tópicos sin ponerle freno al drama, la acción o la comedia.

No es la primera vez que el director coreano encabeza una producción en inglés y desde Hollywood, bajo el alero de un gran estudio. Y claro, la película se siente como un cruce entre aquellas otras dos producciones anteriores en su filmografía: Snowpiercer y Okja tienen un retoño y se llama Mickey 17.

En la senda principal, de la mano del personaje de un siempre a punto Robert Pattinson, Joon-ho disecciona la perspectiva de la exploración científica de un territorio inexplorado, junto con los alcances y limitaciones éticas del ejercicio. ¿Un clon es un humano o un objeto sujeto a los caprichos de los investigadores? ¿Un clon tiene derechos? ¿Un clon es una cosa desechable y, en consecuencia, el eslabón más bajo en la cadena social? ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar para alcanzar los últimos avances de la ciencia y la tecnología?

Desde esa base de los estratos sociales, luego el cineasta suelta su aguijón sobre la élite, sobre los poderosos y cómo las masas convierten en un ídolo a figuras sin talento pero con dotada labia. Cómo se idolatra al más payaso de todos, un sujeto sin sustancia intelectual ni capital político, y con ello se le otorga un poder inusitado por sobre los demás. Esto por supuesto alimentado por la búsqueda tras bambalinas de una religión que trata de instalarse en el trono y permear con creencias conservadoras a los ciudadanos, imponiendo un control invisible sobre los plebeyos que mantiene a su servicio.

Mark Ruffalo encapsula todo esto y más, en un papel con el que se nota que lo pasó muy bien y que inevitablemente se siente como una parodia de Donald Trump.

Y como si fuese poco, Bong Joon-ho no deja de lado otras temáticas de su interés como lo son los mensaje ecológicos y el aborrecimiento del colonialismo. Mientras estos humanos llenos de conflictos sobre decencia, aprovechamiento, explotación, lucha de clases y autoridad, llegan a un nuevo planeta; buscan consolidarse como conquistadores arrasando con la fauna nativa. Una narrativa imperialista que se impone a punta de violencia y erradicación de “locales”, así como por medio de la explotación y consumo de recursos.

El realizador coreano no deja arista desaprovechada en esta hazaña, sin perder la visión sobre el espectáculo de grandes efectos especiales que tiene a la mano para desplegar. Este es el tipo de blockbuster que necesitamos, uno que maraville a nivel visual, pero que al mismo tiempo ilustre mensajes contundentes en la musculatura de su historia.

Mickey 17 es una película muy de Bong Joon-Ho. Se nutre de temáticas sociales que cruzan la trama de distintas formas y a modo transversal, de la mano de una sátira política que a todas luces captura mucho de la situación actual del mundo, en cuanto a dinámicas de poder y el desarrollo de la convivencia entre la humanidad.

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