EL MONO / THE MONKEY

Reseña de El Mono: Esto definitivamente no lo vimos venir y es una ¡sangrienta maravilla!

El Mono es la historia de los hermanos gemelos Bill y Hal, quienes, tras descubrir un antiguo juguete en el ático de su padre, desencadenan una serie de muertes horripilantes. A medida que los hermanos intentan deshacerse del juguete y seguir con sus vidas, la tragedia y el misterio se ciernen sobre ellos.

El director Osgood Perkins da un giro de timón en el tono de su filmografía, distanciándose del agobio y la incertidumbre que nos ofreció en Longlegs (2024), para apropiarse de un cuento del reconocido autor Stephen King. Y el mismo autor ya le entregó su venia a la película: «Nunca has visto nada parecido a EL MONO. Es una locura total. Como alguien que ha cometido locuras de vez en cuando, lo digo con admiración”, fue lo que escribió en su cuenta de Threads el maestro de horror.

Y quizás King exageró un poco en la primera afirmación, porque evidentemente El Mono encuentra algo de inspiración en la saga Destino Final, sirviéndose de las coincidencias de una seguidilla de sucesos para mostrar inesperadas y elaboradas muertes. Más que el body count, aquí lo demente son las formas en que los humanos expiran. Lo positivo y principal estandarte a favor de Perkins, es que eso se complementa con el pie en el acelerador para el gore al mismo tiempo que tiene el descaro de contar la trama con humor.

Perkins logra construir una comedia de terror con personalidad propia, para explorar la herencia de un legado de traumas familiares. El juguete siniestro, cuyo diseño y aura es capaz de inspirar temor sólo con sus movimientos y sonidos mecánicos, es un simbolismo para reflejar el traspaso de generación en generación de las consecuencias de las decisiones parentales. Es la corrupción de la tradición familiar de la manera más brutal posible.

Esto se vio recientemente en Bagman, la paupérrima película protagonizada por Sam Claflin, pero acá Perkins se asegura que su maquinaria esté mucho más aceitada en el descenso a la locura. Clave para eso son Theo James (The White Lotus) y Christian Convery (Sweet Tooth), ambos interpretan a los hermanos afectados por la maldición, destacándose en las interpretaciones y rasgos que los diferencian en las interpretaciones dobles.

Perkins entonces conduce todo al caos, en una entretenida demostración de cómo hacer una película de terror que no pierda la gracia por tener remates cómicos entre medio. Una faceta del guión que sin duda funciona por el humor negro que enloda en engorrosas situaciones a los personajes principales.

El Mono se vuelve así un entretenido panorama para ver en el cine. Es una historia corta, rápida y directa, sustentada en la impronta de creer en un objeto inerte maldito, cuya mera presencia en la habitación es capaz de erizar la piel. Pero que a la vez entiende que la película no puede sustentarse sólo en el diseño de producción, como se ha hecho antes con Annabelle o en Imaginary: esos elementos deben estar al servicio de una historia que enganche con los fans del terror, de lo contrario se vuelve una apuesta vacía.

Osgood Perkins está demostrando con creces su potencial como director y guionista de terror, operando en distintos tonos y nutriéndose de variadas temáticas. Pero por sobre todo le da sustento a sus narrativas, desmarcándose de otras obras contemporáneas y genéricas que se diluyen de la memoria con el pasar de tiempo.

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