Compañera Perfecta / Companion

Reseña de Compañera Perfecta: Nunca terminamos de aprender sobre los peligros de la IA

La muerte de un multimillonario desencadena una cadena de acontecimientos para Iris y sus amigos durante un viaje de fin de semana a su propiedad junto al lago. Así de directa es la trama de Compañera Perfecta, pero el giro le da el picante que la convierte en una apuesta que merece ser vista.

Sinceramente, no aprendemos. Todas las películas que involucran inteligencias artificiales son cuentos de advertencia, pero a nadie parece importarle. Crean un robot, lo ponen a interactuar con humanos, aprende de los comportamientos del individuo e inevitablemente llegaremos al punto de no retorno: la IA buscará tomar las riendas de su autonomía y le pondrá una fecha de vencimiento a la humanidad.

La idea de por sí ya es terrorífica. Y así lo asume Compañera Perfecta. Si hay algo que no le gusta al humano es perder el control, lanzarse en picada al caos y entregarse a la perdición. Ya sea por imponerse ante otro o básicamente por la necesidad de conducir su vida; el control es todo. Sobre uno mismo, sobre otro, sobre algo.

¿Pero qué pasa si las deficiencias emocionales y la carencia de sensibilidades mínimas para poder establecer relaciones te conducen a construir un vínculo «plástico» con un robot? Una pantalla. Una fachada para el resto y un engaño para uno mismo. Satisfacer el anhelo de cariño o las necesidades instintivas se vuelven contra el individuo y ahí es donde escarba la película. La premisa está asegurada como receta para la tragedia y deleite para el espectador, a pesar del lúgubre escenario que plantea a futuro.

Cuando se rompe el molde, es el momento de hacer frente a la verdad. La ambición del personaje de Jack Quaid es lo que detona su caída. Mientras la protagonista, una sobresaliente Sophie Tatcher pone sobre la mesa los cuestionamientos que realmente busca transmitir la trama. ¿Cómo se corta una relación tóxica de raíz? ¿Cuáles son los alcances de las imposiciones que se le hacen a una pareja? ¿Acaso un mecanismo humanoide con consciencia es sujeto de derecho? ¿Estamos ante un proceso de reificación, sea humana o mecánica la víctima de ese acto?

La película habla con mucho humor y hasta giros inesperados sobre la cosificación y la manipulación de la mujer. Sobre cómo se la menosprecia. Sobre la rabia que ella puede desatar. Una furia imparable. Y por las figuras que tiene como antagonistas, qué bueno que así sea.

También está la acción de mentir para sostener las relaciones. Compañera Perfecta examina la hipocresía y cómo establecemos lazos falsos, solo por la gratificación instantánea.

La película es un thriller bien armado, atractivo, pero por suerte está lejos de ser algo vacío o un mero recipiente/vehículo de entretención. Plantea discusiones coloridas sobre la ruta que se traza para construir una vida. Es ciencia ficción, con visión crítica, sobre el desarrollo de la humanidad y lo que podría llegar a ser la interacción robótica-humana, y esa búsqueda constante, aunque quizás no consciente, de una desconexión con el resto de las personas a propósito de la percepción personal y el qué dirán. Una especie de enajenación autoimpuesta.

Todo está bien armado en la película, incluso en sus momentos más dementes no pierde la coherencia. Pero es inevitable sentirse presa de la sensación de que esto ya se exploró antes y a mayor escala. Por lo mismo, no es raro que se pueda pensar una y otra vez en una serie como Humans (2015) cuando se ve Compañera Perfecta. La película retrata el incidente, el punto de quiebre, la toma de consciencia. La producción televisiva británica, en tanto, explora todo lo que va más allá de ese momento a lo largo de tres temporadas, incluyendo lo político, social y sexual. Es el complemento televisivo ideal si te termina por gustar la entrega del director Drew Hancock.

Compañera Perfecta tiene suspenso, algo de violencia y picaresco sentido del humor. Y aunque carece de novedad si ya viste aquella serie, en sus planteamientos es un cóctel infalible de diversión, al mismo tiempo que eleva ciertos estandartes que le dan peso a los mensajes que alimentan esta terapia de shock sobre los peligros de la IA.

Deja un comentario