Reseña de Bagman: Sin una pizca de cariño

En Bagman, Cuando una siniestra amenaza de su infancia vuelve para atormentarle, un padre lucha desesperadamente contra su miedo interior más profundo. Pero esta vez, la lucha no es por sí mismo, sino por su familia.

Poco se puede decir de una película tan desaliñada y poco atractiva como ésta. Luce como hecha sin pasión, sin una pizca de cariño. Algo fabricado por compromiso, sin mayores aspiraciones artísticas o siquiera de entretenimiento. Es tan genérica y deslavada que es insultante.

Estamos ante una producción que usa y abusa de la fórmula de horror folklórico para conquistar audiencias. Pero más que mal ejecutada, es simplemente aburrida.

Quiere tentarte con una entidad que guarda presencia en todas las culturas, como para apelar a una audiencia más amplia, pero no tiene grandes momentos, es monótona y trastabilla a cada rato en su narrativa, porque se vuelve reiterativa en un punto con situaciones que ocupan los mismos recursos una y otra vez sin darle recompensas satisfactorias al espectador.

Lo folklórico está pobremente trabajado. Más que un mito, más que una leyenda, más que un cuento para asustar niños, aquí proponen una idea en la que se sustenta al monstruo como un trauma heredado por los padres generación tras generación, sin mayor justificación, para mantener a sus hijos a raya. Es el macabro ritual de una tradición familiar.

Sam Claflin está en piloto automático, su desempeño no tiene matices. No hay nada de la intensidad déspota proto fascista de Peaky Blinders (2022), tampoco del carisma de Mycroft de Enola Holmes (2020) o si quiera el encanto que proyectó en Me Before You (2016). Básicamente no aporta algo que inspire siquiera algún titubeo en quien observa.

La esposa del protagonista parece más un decorado antes que un elemento activo en la trama. Mientras que la explicación de la entidad tras la tragedia, como se ha hecho tantas veces y de mejores formas, llega insertada en la figura de una psicóloga.

Bagman es una película que no te deja nada para digerir. No tiene mucho más que decir aparte del trauma inyectado en la niñez por parientes o referirse a la necesidad de trabajar la salud mental para superarlos -¡vaya novedad!-. Bagman es una de las películas de terror que no vamos a lograr superar este año sólo por el hecho de ser tan nefasta y pobre en su propuesta.

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