La Habitación del Lado / The Room Next Door

Reseña de La Habitación de al Lado: Una reflexión adulta e íntima sobre una decisión radical

En La Habitación de al Lado, Ingrid y Martha fueron muy amigas en su juventud. Ambas trabajaban en la misma revista, pero Ingrid acabó convertida en novelista de autoficción y Martha en reportera de guerra. Las circunstancias de la vida las separaron y, después de muchos años sin tener contacto, vuelven a encontrarse en una situación extrema, pero extrañamente dulce.

Las películas con temáticas íntimas y adultas, escasean actualmente en la cartelera. La producción de la industria se ha volcado a la masividad del espectáculo épico, la comedia fácil o el siempre rentable terror, para quedarse con una tajada de la torta llamada taquilla; y los proyectos que no son grito y plata han sido dejados de lado. Las propuestas que quieren reflexionar sobre la vida son las menos. El panorama es aún peor si lo que buscan es abordar temas difíciles, aquellos que cuesta poner sobre la mesa y se vuelven taboo.

Pero afortunadamente tenemos a Pedro Almodóvar para recordarnos por qué estas historias son importantes. Algo que concreta con la hidalguía de acudir a Hollywood para contar con sus estrellas, pero aún así no someterse a recursos formulaicos que contenten a ejecutivos, sino que más bien dice: “este es mi estilo, este es mi cine y no lo voy a cambiar por ustedes”.

Así es capaz de jugar con distintos tonos para presentar la trama. Parte exigiéndole a las actrices una interpretación teatral, exagerada, que roza con lo caricaturesco, como burlándose de la cotidianidad de los absurdos de la vida. Posteriormente, se vuelve mucho más serio y dramático. Pero entre la tragedia, Almodóvar siempre encuentra la forma de introducir el humor, a modo de alivianar el camino y hacer que el espectador absorba los mensajes.

En la tarea, logra un resultado entrañable con la historia de dos amigas que se reencuentran en medio de la angustia que enfrenta una de ellas. El español, como es de costumbre, tiene a las mujeres como foco de atención y, curiosamente, aquí fija su narrativa en mujeres maduras, curtidas, que evalúan su vida a medida que se desenvuelven en este escenario complejo, donde su misma vitalidad comienza a apagarse.

Habla de una cosa que describe muy bien al ser humano: la necesidad de sentir compañía en momentos de tomar decisiones radicales. Nadie quiere estar solo. Y por eso esto se vuelve un examen de los alcances de la amistad, cuando los embates de una enfermedad te conducen a una opción tan determinante como la eutanasia.

A diferencia de otras producciones sobre el cáncer, ésta no habla sobre la lucha, no habla sobre el combate o de lo que hay que hacer para superar el mal que acecha; Almodóvar se inclina por indagar en la aceptación de la muerte. Algo que conlleva un necesario análisis de episodios que han marcado la vida: aquí hay discusiones sobre culpas, sobre el placer, arrepentimientos, gustos, curiosidades, oportunidades ganadas y otras perdidas.

Luego, la decisión de la eutanasia plantea cuestionamientos morales y valóricos, pero sin prejuicios, sólo conversaciones, exposiciones, dilemas. Pero nunca es aleccionadora, nunca te está dando una cátedra sobre lo que se debe o no debe hacer.

Hemos visto múltiples películas de cáncer este año, pero La Habitación de al Lado es la más adulta, sincera, íntima, emotiva y personal en su drama.

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