Eastwood esta vez dispara contra un sistema judicial que, hasta en los casos menos significativos, no resulta ser infalible.
Eastwood esta vez dispara contra un sistema judicial que, hasta en los casos menos significativos, no resulta ser infalible.
La actual entrega del erizo azul es la mejor de su saga y, sin duda, un llamativo proyecto para todo público entre las películas que cierran el año.
El diseño de la entidad acosadora no logra compensar lo genérico del guión.
Lo que tiene de Barry Jenkins es positivo, pero la inevitable mano del espíritu Disney coarta lo que podría ser una aventura con mayor potencial. Igualmente, es una película que vale la pena ver.
Si este es el tipo de producciones que van a desarrollar con el reinicio de la saga, el DCU está en buenas manos.
Pedro Almodóvar no permite que lo absorba Hollywood y entrega otra producción con su característica combinación de personalidad, estética, estilo y drama.
Una película que explora las entrañas de la religión y los sistemas de creencias, con un escalofriante villano que nunca pierde el control, interpretado por Hugh Grant.
Se veía muy atractiva en las imágenes estáticas promocionales y en los trailers de menor resolución, pero eso eran promesas que no se cumplen.