Reseña de El Pingüino: Alimañas escurridizas se gradúan como villanos en una de las mejores series inspiradas por cómics

El Pingüino sigue a Oswald Cobblepot mientras lucha por consolidar su dominio en el oscuro y peligroso mundo del crimen de Gotham City. Tras los eventos de la película The Batman, Cobblepot quiere expandir su imperio criminal y enfrentar a rivales que amenazan su poder.

Las alicaídas adaptaciones de cómics por estos días causan dudas en los espectadores. ¿Vale la pena invertir tiempo en una producción de este tipo, cuando parece todo opaco y carente de frescura? Aquí nos encontramos con una producción que merece total atención. Una historia que viene de las viñetas pero que se nutre de los géneros dramáticos criminales, de la mafia y el gángster, del suspenso.

Múltiples giros y traiciones van coloreando el esquema de una Ciudad Gótica operada por villanos. Los malvados son lo que fluye en las venas de la urbe. Pero no son villanos cualquiera, su esencia es de podredumbre. Son alimañas escurridizas que traicionan a sus propias familias sin pudor y se venden al mejor postor, generando lealtades a punta de amenazas y chantajes.

El retrato que se hace del gángster no tiene nada que envidiarle a El Padrino, a Los Soprano o a cualquiera de las películas de Martin Scorsese que exploran el submundo de las fechorías en las junglas de concreto. El mérito de este spin off de The Batman (2022) es justamente ponerse a la altura de esas producciones, al mismo tiempo que las homenajea.

Se trata de un guión tan bien trabajado en el núcleo de su historia y tan soberbiamente ejecutado en pantalla que ni siquiera necesita del Hombre Murciélago para sostenerse. Básicamente, la serie solventa el mal que aqueja a muchas otras producciones derivadas -sí, como lo que pasa con el universo de Spider-Man en Sony-: no se echa de menos para nada al superhéroe principal.

Aquí cada personaje tiene el momento de brillar, con capítulos completos dedicados a las figuras principales, mientras se hace avanzar la historia. Se perfila psicológicamente a los involucrados con indagatorias en momentos cruciales de su pasado, dando pie a la exploración acabada de cómo llegaron a ser las aberraciones que conocemos en el presente.

La historia de Vic (Rhenzy Feliz) retrata la faceta más desvalida y precaria de la sociedad en Gótica. Su caída en desgracia incluso conecta a la serie con los sucesos de The Batman.

Mientras un gigantesco episodio en términos de desarrollo dramático y emocional es el soporte para la soberbia interpretación que hace Cristin Milioti de Sofía Falcone.

En tanto, Colin Farrell delinea de manera transversal a través de toda la temporada su increíble encarnación del criminal titular, apoyándose sobre todo en cómo la carencia de afectos, el culto al ego y la adicción al poder forjaron a Oz. El actor y la historia hacen que entiendas y empatices con el villano, pero este no cambia y se mantiene como el perverso ser que es, dándole autenticidad a la trama y mofándose de las producciones que siempre quieren convertir a sus protagonistas en héroes.

Eso para cerrar con un último capítulo que es prácticamente una clase magistral de desmoronamiento psicológico, corrupción política descarada y sobre las formas en que el crimen organizado corroe el sistema, apropiándose del devenir de una población ignorante de lo que se teje en las sombras.

El Pingüino es la mejor serie inspirada por DC Comics. Y no sólo eso. De hecho, sin exagerar, es la mejor serie inspirada por cómics que ha debutado últimamente. Con un esquema que habla de dramas sociales, políticos y hasta económicos, a través del prisma de una personalidad que provoca más cuestionamientos que inspiración en el espectador.

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