En El Asesino del Juego de las Citas (Woman of the Hour), Rodney Alcala, un asesino en medio de una ola de asesinatos, participa descaradamente y gana una cita en el popular programa de televisión The Dating Game. Las cosas cambiarán cuando se sepa su verdad.
Curiosamente, la película no es tanto sobre el asesino en sí, como si trata de hablar sobre la eterna postergación social de la mujer. Una mujer que es maltratada verbalmente, menospreciada en sus ideales, criticada constantemente por su cuerpo. Por el cómo debería ser y qué debería hacer. La mujer que cuando pide ayuda es ridiculizada e ignorada.
Al mismo tiempo, el alto nivel de inseguridad masculina propone siempre a la mujer como una amenaza. Paradójicamente, el único hombre funcional dentro de la trama es el asesino, a pesar de sus retorcidas intenciones. Los demás están envueltos en un manto de temor y de agobio por la presencia femenina. Y el mecanismo de defensa es mostrar desprecio y condescendencia.
Lamentablemente, la trama pierde fuerza al intentar decir demasiadas cosas. Propone temas importantes pero al abarcar mucho, finalmente decanta en un remate que se siente, quizás no vacío, pero sí incompleto.
Incluso algunas de las subtramas no presentan una resolución concreta, aparecen y se diluyen. Hay un montón de personajes que no cierran bien su narrativa, y terminan como parte de decorado. Por ejemplo, el final de la protagonista es abierto y no tiene directa relación con el devenir del antagonista.
La dirección de Anna Kendrick, en su ópera prima detrás de cámaras, es decente pero falta pulirse en materia de condensación y adaptación de la historia. Necesita organizar mejor los patrones de desarrollo, así como también los altibajos que va ofreciendo en su viaje. Mientras que las actuaciones están bien, no son sobresalientes, pero tampoco memorables. Todo muy promedio.
Incluso cuando hay momentos de tensión, estos terminan siendo desaprovechados. Es que cuando logra la atmósfera que necesita, no sigue caminos de apuestas interesantes.
Todo para arribar hasta un grave error: usa carteles y texto antes que mostrarte la resolución definitiva de la fuerza opositora. Es lamentable, porque el personaje que inspira la entrega tiene un background siniestro de muchas aristas y amplio prontuario. Su caso da para hablar de la inestabilidad psicológica que lo condujo a convertirse en un asesino en serie, pero en esta película se reduce a un texto lo que debería estar plasmado en imágenes.
El Asesino del Juego de las Citas es parte del promedio para abajo en materia de adaptaciones de la vida real. Quiere ser mucho para lo que finalmente cosecha, al mismo tiempo que no sabe cómo despachar adecuadamente lo que propone.