En Venom: El Último Baile, Eddie y Venom están a la fuga. Perseguidos por sus mundos y cada vez más cercados, el dúo se ve abocado a tomar una decisión devastadora que hará que caiga el telón sobre la última hazaña de Venom y Eddie.
Cuando prácticamente no hay expectativas en torno a lo que vas a ver, porque cualquier atisbo de entusiasmo por esta película fue completamente destruido por sus antecesoras; es una real sorpresa encontrarse con algo que por lo menos cumple con la misión de entretener.
No hablemos de tramas complejas o grandes mensajes detrás de una premisa que sigue siendo genérica, pero al menos cuenta con las suficientes dinámicas para mantener la atención del espectador.
Si la primera película de Venom no te dejaba comprender cómo esto podría llegar a convertirse en una franquicia; y con la segunda simplemente pedías un tiro en la cabeza de lo horrorosa que era, porque aún contando con Carnage y todo, el enfrentamiento entre ambas fuerzas simbiontes carecía de todo atractivo y se perdía en un bosque de aburrimiento; la tercera da apenas un paso en sentido positivo.
Y sí, Venom: El Último Baile le rinde tributos a ese cliché que reza: ‘la tercera es la vencida’. Es que la película parte con ese vergonzoso espíritu cómico a medias, casi patético, de las primeras películas y, además, te confirma lo absurda que fue la escena post créditos de la Carnage Liberado, porque los protagonistas vuelven rapidito a su universo para iniciar sin mayores tardanzas su nueva y, aparentemente, definitiva aventura.
La trama se despoja de la carga del viaje anterior y vamos hacia adelante gracias a un villano enjaulado que apenas aparece para detonar el escape de la dupla, en esta buddy-road-trip-movie. Pero, claro, el malvado de turno no hace mucho más que aparecer. Venom 3 sufre del síndrome de la «eterna amenaza latente que está por llegar», que se mantiene entre declaraciones desafiantes y que sus secuaces hagan el trabajo sucio, porque permanece enclaustrado en otra dimensión. Una omnipresencia muy al estilo de Thanos en la previa a Infinity War y Endgame.
Sin embargo, las escenas de acción captan el ojo del espectador. El CGI no está del todo pulido pero mejoró considerablemente desde lo que vimos por primera vez en 2018 y hasta pasan de un humor vergonzoso a algo que bien puede considerarse como simpático, hasta en los momentos musicales. Eso además que la grandilocuente batalla final que dará material para el boca a boca entre fans menos exigentes, por la cantidad de personajes involucrados y sus transformaciones.
En paralelo a la cacería que sufre Eddie y Venom, hay toda una línea argumental con simbiontes capturados por el gobierno estadounidense en el Área 51, que por momentos tiende a explicar más de la cuenta algunos aspectos que ya estaban claros en el desarrollo. La redundancia le pesa.
Mientras que por otro lado, la película tiene elementos como un alivio emotivo en la forma de una familia que prácticamente no aporta mucho más a la historia. Si se extirpa, nadie pierde nada, porque es un relleno innecesario en el esquema de lucha de los simbiontes.
¿Venom: El Último Baile es mejor que las anteriores? Sí, porque no aburre al punto de ser infumable. ¿Es la mejor de la trilogía? Sin duda, su trama avanza y aunque la fuerza antagonista está a miles de kilómetros, propone cierto desafío para los héroes. ¿Es una gran película? Para nada. Si no te gusta Venom al punto de darle una tercera oportunidad, ahorra tu dinero o apuesta a otra película en cartelera.