Transformers Uno

Reseña de Transformers Uno: Un increíble viaje de amigos a enemigos

TRANSFORMERS UNO es la historia jamás contada del origen de Optimus Prime y Megatron y de cómo pasaron de ser hermanos de armas que cambiaron el destino de Cybertron para siempre, a convertirse en enemigos acérrimos.

Podemos decir con certeza, alivio y felicidad: al fin tenemos una película buena de Transformers. Sí, lo que hace la apuesta dirigida por Josh Cooley (Toy Story 4) es una verdadera sorpresa porque no sólo le da vida a los robots espaciales, sino que los posiciona en una historia que es tan entretenida como contundente en sus contenidos.

La trama se justifica al adentrarse en las razones tras la rivalidad entre Optimus Prime y Megatron. Es el origen de todo. En el fondo se propone examinar cómo pasaron de ser fraternos amigos a enemigos absolutos. El quiebre que los marca para siempre encuentra su sustento y coherencia en la lucha contra una dictadura impuesta por un líder inspirador.

Los protagonistas parten como trabajadores de una mina expuestos a condiciones deplorables y riesgosas, buscando obtener el codiciado energón, producto que es básicamente la esencia de la vida en Cybertron, cuyo flujo libre y natural se ha visto misteriosamente agotado.

En ese contexto, el siempre desadaptado y disconforme con su realidad Orion Pax -quien se convertirá en Optimus Prime-, se deja llevar por su curiosidad para indagar en la historia de su planeta natal. Sin saberlo, y como motivado por el principio de “sin memoria no hay futuro”, se propone desenmarañar las incógnitas que esconde el pasado.

Así, junto a D-16, los amigos terminan convirtiéndose en rebeldes en medio de un régimen totalitario que se sostiene gracias a la ignorancia de los explotados. Esto mientras el dictador disfrazado de benefactor construye toda una estrategia comunicacional para mantener contento al pueblo en base a pan y circo, prácticamente robándoles su alma y esperanzas.

Manipulación mediática mediante, con el evidente control de los mensajes y la regulación antojadiza de la información que se huele desde un principio, poco más adelante se descubrirá que el caudillo que encabeza todo esconde unos cuantos secretos para su beneficio personal y el de sus súbditos.

Es precisamente eso lo que por otro lado detona el giro en la vida de D-16 -el futuro Megatron-, a quién aquí vemos sumido en una especie de “desconcierto del feligrés”, cuando se decepciona de lo que aparentemente era su religión, y que termina radicalizando sus posturas para imponer su visión sobre los dogmas que deberían regir la existencia de Cybertron.

Está película de Transformers no está para jugarretas cuando hablamos de sus trasfondos, osando utilizar de maneras muy apropiadas las convicciones políticas y teológicas que expone. Pero la existencia de tales mensajes en su historia no hacen que este sea un viaje aburrido o poco apasionante, para nada. Las escenas de acción son realmente increíbles y la animación, en su amplio rango cromático y en sus detalladas texturas, es simplemente de lujo

Insisto, hay que celebrar, porque al fin existe una película de Transformers realmente extraordinaria. Sólida en su historia, potente en sus visuales y con muchos mensajes incorporados en su corazón. Ésta es para repetírsela, y recomendación para tener la experiencia completa: verla en su versión original con las voces de Chris Hemsworth, Scarlet Johansson y Brian Tyree Henry.

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