Alien: Romulus

Reseña de Alien, Romulus: Hermosa pesadilla

En Alien: Romulus, mientras exploran las profundidades de una estación espacial abandonada, un grupo de jóvenes colonizadores del espacio se encuentra cara a cara con la forma de vida más aterradora del universo.

Fede Álvarez ha logrado construir una filmografía sólida en torno al suspenso y el terror. Conoce sus elementos, sabe aprovecharlos para generar un ambiente inquietante y logra conectarlos con sus propuestas artísticas visuales, con diseños inolvidables sobre todo al actualizar franquicias.

Y con Alien: Romulus, el director uruguayo echa mano a lo efectivo de su artesanía para volver a encontrar un punto cumbre. Quiso devolverle los horrores a una saga que ha logrado mantenerse en el tiempo, aunque con baches y pocos atractivos más allá de la imagen inconfundible y amenazante del xenomorfo.

Ambientada entre Alien (1979) y Aliens (1986), la entrega se alza como una historia independiente que enfrenta a nuevos personajes al “organismo perfecto”. Mantiene el combinado de ciencia ficción y el horror de las películas más alabadas de la saga, así como también la mitología y la acción de las propuestas de Ridley Scott y James Cameron. Es una mezcla imperfecta pero con mucho corazón, entre novedad y nostalgia, que incluso toma decisiones arriesgadas para dar giros sorprendentes al folklore del icónico extraterrestre cinematográfico.

Alien: Romulus no pierde el tiempo en instalar el contexto, los personajes y montar inmediatamente el suspenso. Con humanos motivados por la desesperación de huir de una esclavitud laboral y la explotación de re cursos a costa de su salud; simplemente por el beneficio de poderosos invisibles representados por el nombre de una compañía omnipresente. Eso se establece y sin dejar pasar mucho más tiempo comienzan los problemas.

Una vez en el escenario definitivo, la atmósfera se alimenta de una atrapante claustrofobia, carreras contra el tiempo y la amenaza de lo desconocido. Álvarez acrecienta la agobiante sensación de asedio jugando con un atractivo trabajo de iluminación y fotografía, entre claroscuros, contraluces, brillos y negros; todo lo que oculta una posible amenaza.

Si bien hay homenajes a las películas clásicas, Romulus no ignora el resto de la saga. Hay guiños para los fanáticos a través de diálogos, pintando cuadros icónicos y situaciones con similitudes sospechosas. Lo positivo es que el fan service casi nunca es burdo, está bien utilizado y es provechoso para que la cacería continúe.

Lo mismo ocurre con los jump scares o el gore, que se equilibran con una tensión ascendente en todo momento; incluso cuando la trama podría encontrar formas de sobre explotarlos, no es necesario porque la historia, aunque simple y directa, sigue siendo lo primordial.

En tanto, el mayor protagonismo que se le entrega a los efectos prácticos por sobre lo digital, es puro beneficio para acrecentar el encanto del horror. Se sienten contundentes, se sienten efectivos, se sienten muy reales. Eso en contrapunto al uso de imágenes digitales para el rejuvenecimiento facial que se utiliza en un momento, que es más bien un punto paupérrimo.

Más allá de esos pequeños defectos, Alien: Romulus es una hermosa pesadilla creada por un fan latino que reconoce tanto lo que beneficia como lo que perjudica la saga; ofreciendo un resultado convincente, sólido y con un tercer acto para quedar al borde del asiento de los nervios.

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