Tuesday

Reseña de Tuesday: La muerte como algo sustancial, pero no definitivo

Una madre (Julia Louis-Dreyfus) y su hija adolescente (Lola Petticrew) deben enfrentarse a la Muerte cuando ésta llega en forma de un asombroso pájaro parlante. Tuesday es un cuento de hadas desgarrador sobre los ecos de la pérdida y la búsqueda de resiliencia en lo inesperado.

Lo nuevo de Louis-Dreyfus es una gran metáfora de lo que significa el fin de la existencia. Y digo «metáfora» porque más allá de que la protagonista está agonizando -y eso es bastante literal-, esta exploración incorpora la fantasía para materializar ideas y conceptos que de otra manera caerían en una sobreexposición del guión.

La apuesta es imaginativa al proponer a La Muerte en la forma de un demacrado guacamayo, que encuentra su propio alivio en la fortaleza de una joven que no le teme y hasta lo entiende.

Desde esa perspectiva, la película ya entrega una frescura que merece la atención del espectador. Pero al mismo tiempo no perdona con su sinceridad. Es tremendamente elocuente a la hora de retratar la dificultad de digerir el destino zanjado para la hija de la protagonista.

La negación de la madre al no reconocer el estado terminal de su retoño se refleja en su alejamiento físico, pero también en el apartamiento del vínculo más emotivo. Quiere bloquear el sufrimiento de la agonía aislándose de las situaciones que evidencian el terrible momento que atraviesan. Eso mientras la persona que está por partir busca todo lo contrario, para que su progenitora deje de sufrir y solamente abrace el momento que tienen para ellas.

Duele la diferencia de perspectivas, pero en el fondo es el núcleo de la delicada trama. Por un lado, se busca plantear la aceptación de la muerte para una paciente desahuciada y, por otro, la irrefrenable necesidad del ser querido por impedir que ese frágil estado se quiebre.

Tuesday se toma su tiempo para exponer sus mensajes. Con ritmo pausado, aporta a la paulatina realización y epifanía de las protagonistas sobre lo que significa aprovechar lo más posible los últimos momentos de la vida.

Finalmente, la producción propone su objetivo definitivo: la muerte es necesaria en el mundo, de lo contrario todo se vuelve un caos. El ciclo de la vida tiene que ver con el orden en el desarrollo de las cosas, la evolución de la naturaleza, la paz mental, el desarrollo humano. Sentir estos dolores es inevitable, pero a la vez sostiene las dinámicas de la humanidad y su entorno.

En el fondo es entender la muerte como algo sustancial, pero no definitivo. Lo relevante es como se recuerda, con lo bonito y lo feo, lo positivo y lo negativo, en la felicidad y la tristeza. Con la rabia a flor de piel y, luego, con la tranquilidad que otorga una sensación de desahogo.

Tuesday representa una potente alternativa en la cartelera, frente a todos los estrenos rimbombantes y exagerados que ha enviado Hollywood recientemente. Es una experiencia diferente, íntima, con pocos personajes -los precisos, por cierto-, con un planteamiento maduro, adulto, con tanto humor como seriedad. Son pocas las experiencias como ésta que llegan a los cines, por eso siempre vale la pena verlas.

Deja un comentario