Tornados

Reseña de Tornados: Tan entretenida como consciente y nerd

A medida que la temporada de tormentas se intensifica, los caminos de la ex cazadora de tormentas Kate Cooper, atraída de regreso a las llanuras abiertas después de un encuentro devastador años antes, y la imprudente superestrella de las redes sociales Tyler Owens chocan cuando se desatarán fenómenos aterradores nunca antes vistos en Tornados.

La película establece desde un principio que tiene un ritmo diferente a su antecesora. Si bien la entrega de 1996 era todo por el espectáculo de la catástrofe, la actual producción se toma más pausas entre la acción para sentar las bases de lo que busca plantear. Además, no es ni tan remake ni tan secuela, se defiende por sí misma. No es necesario ver la primera para entender ésta, sólo hay un pequeño guiño a los científicos originales.

Sin embargo, las pautas de la trama son similares. Existe una serie de factores climáticos que provocan una auspiciosa temporada para los «cazadores»; una figura importante retirada de la persecución de tornados vuelve al juego; esa persona está marcada por un trauma que tiene que ver precisamente con los ciclones; también desfila entre los protagonistas el personaje curioso que detona las explicaciones que necesita el espectador para comprender la trama; y hay un objetivo que se hace claro hacia la conclusión.

Sí, todo eso se puede identificar. Pero lo que provoca la narrativa es distinto a lo que se vio en los noventas, cuando se trataba de conquistar la pupila de la audiencia en base a la grandilocuencia del desastre.

Da la sensación de que Tornados es más consciente sobre que se trata de un fenómeno natural que causa grandes pérdidas humanas y destrucción material. Por lo tanto, abre espacio para insistir en la necesidad de ayudar a la gente que habita el «callejón de los tornados»; así como también propone a un pseudo-villano, como los hay muchos en la realidad, que buscan beneficiarse económicamente de la desgracia ajena.

Soporte de todo eso es el incremento en la «musculatura» de los diálogos en torno a la ciencia y la meteorología. La película es muy nerd cuando habla de los distintos conceptos científicos e incluso cuando saca a relucir la jerga más coloquial de los especialistas para explicar lo que está ocurriendo en el cielo.

Eso a algunos les encantará, mientras que a otros los mantendrá intentando digerir toda la información que exponen los involucrados. Pero no hay que preocuparse, si bien por momentos cuesta retener las palabras exactas, el desarrollo de la trama se entiende perfectamente.

Sobre todo por estos últimos puntos, queda una impresión latente de que ésta es la película que el fallecido escritor y guionista de la Twister original, Michael Crichton, realmente quería hacer. Una entrega que equilibra el espectáculo con el lado humano de la catástrofe y las elucubraciones de la ciencia especulativa; tal como se podía esperar de cada uno de sus libros. No hay que olvidar que el cerebro tras el exitazo noventero es la misma mente detrás de populares películas con bases científicas como Jurassic Park, Esfera o Congo.

Ahora, no hay que equivocarse, la película igualmente se mantiene en la vereda de secuencias fantasiosas para alimentar la acción y la sorpresa, gozando de una imponente y deslumbrante fotografía. Hay que entenderla por lo que es: una entrega de entretención que hace un pequeño esfuerzo por ser un poco más y arrojar un par de ideas. Eso justamente la termina haciendo tan atractiva.

Por supuesto, siempre con el complemento especial que le añaden a la historia la presencia de uno de los actores del momento Glen Powell, quien tiene talento particular para deambular entre el exhibicionista fanfarrón y el galán sensible. Aspectos que se complementan bien con la presencia de Daisy Edgar-Jones con la que cuesta enganchar en un primer momento, hasta que su personaje baja las defensas y se muestra como realmente es: instintivo, inteligente y muy capaz.

Tornados equilibra los aspectos necesarios para ser una película que puede entretener y decir cosas a la vez. No es para premiaciones, pero está a la altura del blockbuster que fue su antecesora.

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