Reseña de Un Lugar en Silencio, Día Uno: Mucho más que sorpresas, sustos y tensión

Un Lugar en Silencio: Día Uno sigue a una mujer mientras atraviesa los aterradores primeros minutos de la invasión alienígena en la ciudad más ruidosa del mundo, Nueva York.

Cuando conocimos esta historia, nos encontramos con una humanidad ya desolada y viviendo a merced del miedo provocado por los entes extraterrestres que arrasaron con la población. Algo del principio de la catástrofe se vio luego en la Parte 2, aunque siempre siguiendo a la familia Abbott. Ahora, nos volcamos de lleno al momento en que llegaron estos seres hostiles del espacio exterior, aunque con el atractivo particular de cambiar radicalmente el escenario.

Es que la franquicia se aleja de los paisajes bucólicos y boscosos, para adentrarse derechamente en una urbe tan saturada como Nueva York. La perspectiva es un cambio significativo sobre lo que se había visto antes. Previamente se experimentó con las reacciones de pequeños grupos humanos, más manejables y con los que se puede llegar a un consenso aún sosteniendo una jerarquía.

Un Lugar en Silencio: Día Uno se sumerge en la histeria colectiva de vivir un ataque de lo desconocido e incomprensible junto a la multitud. La psicosis en los fríos paisajes de la ciudad es un caos total. ¿Qué está pasando? Nadie sabe. La película es capaz de transmitir esa desorientación, al mismo tiempo que estructura unos sustos de golpe y escenas adrenalínicas con mucha naturalidad, para aumentar el pulso.

Así van construyendo distintas situaciones en que propone ideas como: ¿Qué estarías dispuesto a hacer para sobrevivir? ¿Matar? O incluso un cuestionamiento hacia el control de impulsos de las mismas personas: ¿Son capaces de guardar silencio los individuos, si vivimos sumergidos en una constante ola de ruidos? La encrucijada aquí es vital; sobre todo cuando la vida moderna se sostiene en base a una hiperconectividad, al punto de la gente no puede dejar de lado el celular o callarse durante la hora y media que dura una película.

Más allá de la estrategia para el espanto que propone esta precuela, hay algo mucho más interesante en ella y tiene que ver con la protagonista. El personaje de la siempre increíble Lupita Nyong’o es una mujer desahuciada, por lo que su actitud hacia la vida viene desde el desdén y la condena a su existencia. Entonces, ¿qué queda para el fin del mundo, si el instinto de sobrevivencia no es lo que prima? ¿Cuáles son las motivaciones del personaje?

En un principio, lo que lleva a actuar a la protagonista parecerá absurdo para el espectador. Su objetivo parece insignificante y superficial. Mientras todos corren en un sentido para intentar salvarse, ella hace exactamente lo contrario, para sorpresa y desconcierto de muchos. Pero a través del largometraje esto se vuelve un trabajo de aceptación sobre sí misma y su angustiante realidad. En su panorama, el giro sobre sus metas cobra un gran peso emotivo para el recorrido y termina enriqueciendo la película.

Esto no se trata sólo de sorpresas, sustos y tensión. Tal como ocurre en las anteriores entregas de la franquicia, el componente humano en sus grises es crucial para que la defensa que plantan los involucrados ante los extraterrestres tenga sentido.

La protección de la familia en aislamiento dio para la primera película; la necesidad de encontrar ayuda fuera del núcleo cercano armó la segunda; en el caso de la tercera es un anhelo personal que se combina con la solidaridad, la contención y la tolerancia, lo que nutren el espíritu de lo que ha creado el director Michael Sarnoski. Y por eso es tan bueno, por eso funciona.

Un Lugar en Silencio: Día Uno podría haber sido la repetición de una fórmula, pero elige arrojar un vistazo distinto a la invasión alienígena que justifica su trama. Contando con aspectos suficientemente atractivos como para desligarse de la familia principal de la saga, este nuevo estreno logra elevar los niveles de ansiedad y temor al mismo punto o más que sus antecesoras.

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