La acción y la sangre fluyen sin problemas. El humor tiene una lengua más afilada que nunca. Y a la vez arroja sorpresivos momentos de emotividad tremendamente efectivos. ¡Una fiesta!
La acción y la sangre fluyen sin problemas. El humor tiene una lengua más afilada que nunca. Y a la vez arroja sorpresivos momentos de emotividad tremendamente efectivos. ¡Una fiesta!
El sensacionalismo y el morbo alimentan una trama que tiene tanto de comentario crítico sobre la TV como también para ser una sólida apuesta en el género del terror.
Apuntando cuestionamientos a los más diversos ámbitos de la sociedad, la película resalta mensajes que se refuerzan con la actuación de la siempre soberbia Mia Goth.
Está a la altura de la entretención, las visuales imponentes y el perfil de blockbuster que cultivó su antecesora.
Una secuela que logra elevar los niveles de ansiedad y temor al mismo punto y más allá que sus antecesoras.